Harry Styles generará derrama económica récord en la Ciudad de México

La Cámara Nacional de Comercio (CANACO) proyecta una derrama económica de 3,000 millones de pesos por la residencia de Harry Styles en la Ciudad de México. El artista británico presentará su gira Together, Together en el Estadio GNP Seguros con seis fechas programadas entre el 31 de julio y el 10 de agosto. Este impacto financiero posiciona al evento como uno de los motores económicos más relevantes para la industria del entretenimiento en 2026. 

De acuerdo con las estimaciones oficiales, las presentaciones reunirán a un total de 390,000 asistentes en el recinto de la Magdalena Mixhuca. La mayoría de los boletos para estas fechas registran un lleno total, consolidando a la capital mexicana como un destino estratégico para el circuito internacional de conciertos. Los especialistas de CANACO basan estas cifras en el comportamiento de residencias previas de artistas de alto perfil en el mismo escenario. 

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Sectores turísticos y comerciales beneficiados por la gira Together, Together 

La actividad económica se distribuirá principalmente en los sectores de servicios, hotelería y transporte privado. Ticketmaster México reporta que el 60% de los asistentes viajará desde otras entidades del país o del extranjero para presenciar los espectáculos. Este desplazamiento masivo asegura una estancia promedio de tres noches, lo que incrementa significativamente el consumo en establecimientos locales y la ocupación hotelera en zonas aledañas al estadio. 

El perfil demográfico de los espectadores destaca por su dinamismo en el consumo cultural. Las proyecciones indican que el 60% de la audiencia estará conformada por mujeres y el 35% serán jóvenes menores de 25 años. Esta tendencia refleja la capacidad de la música en vivo para movilizar segmentos específicos de la población que invierten en experiencias de entretenimiento, gastronomía y movilidad urbana durante la semana de la residencia. 

Ciudad de México se consolida como eje del entretenimiento mundial 

El interés digital por la residencia de Styles alcanzó cifras históricas con más de 1.1 millones de visitas en el portal de Ticketmaster durante el anuncio oficial. México es una de las siete ciudades a nivel global que el cantante seleccionó para realizar su serie de conciertos durante 2026. Esta exclusividad internacional refuerza el papel de la capital como el destino con más presentaciones de esta gira en América Latina. 

La derrama económica total, que oscila entre los 2,550 y 3,000 millones de pesos, beneficia directamente a miles de negocios locales vinculados al turismo. OCESA y las autoridades capitalinas coordinan los operativos necesarios para recibir a los cientos de miles de fanáticos durante diez días de actividad constante. La residencia de Harry Styles reafirma que los espectáculos de gran escala funcionan como pilares para el desarrollo económico y la promoción turística de la región. 

¿Y después del Mundial? El reto de convertir la fiesta en turismo permanente

La Copa del Mundo de 2026 ha puesto a México en los ojos del planeta. Millones de aficionados han seguido los partidos, las imágenes de las ciudades sede han recorrido el mundo y la actividad turística ha registrado un importante crecimiento durante el torneo. Sin embargo, una vez que se apague el último reflector y el campeón levante el trofeo, surgirá una pregunta inevitable: ¿qué sigue para el turismo?

Especialistas coinciden en que el verdadero éxito de un Mundial no se mide únicamente por la derrama económica inmediata, sino por la capacidad de los países anfitriones para transformar esa exposición global en visitantes permanentes. El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) considera que la Copa del Mundo representa una oportunidad única para fortalecer la conectividad, mejorar la infraestructura turística y posicionar a Norteamérica como uno de los principales destinos del mundo.

En el caso de México, los primeros indicadores son positivos. La Secretaría de Turismo ha informado que el país registra el mayor crecimiento turístico entre las tres sedes mundialistas, con aumentos en la ocupación hotelera, el flujo de pasajeros y la actividad económica vinculada al sector.

Pero el desafío comienza cuando termina el torneo. La experiencia de otros países demuestra que la promoción internacional obtenida durante un Mundial puede convertirse en una herramienta poderosa para atraer viajeros durante los años siguientes. Las imágenes de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey vistas por audiencias globales pueden despertar el interés de futuros visitantes que no viajaron durante la competencia, pero que podrían hacerlo más adelante.

El turismo posterior al Mundial dependerá de varios factores: mantener una buena conectividad aérea, aprovechar la infraestructura renovada, fortalecer la promoción internacional y ofrecer experiencias que vayan más allá del futbol. Gastronomía, cultura, playas, zonas arqueológicas, pueblos mágicos y grandes eventos musicales pueden convertirse en la siguiente etapa de una estrategia que comenzó con el balón rodando.

Además, el torneo deja un legado intangible: la visibilidad. Durante semanas, México ha ocupado espacios privilegiados en medios de comunicación, redes sociales y transmisiones internacionales. Ese nivel de exposición sería prácticamente imposible de obtener mediante campañas publicitarias tradicionales.

La gran pregunta es si el país podrá capitalizar ese momento. El Mundial termina en julio, pero la oportunidad apenas comienza. Si la promoción turística logra mantener vivo el interés internacional, la Copa del Mundo podría convertirse en mucho más que una fiesta futbolística: podría ser el punto de partida para una nueva etapa de crecimiento turístico para México.

Más allá del futbol: lo que más ha sorprendido a los turistas que visitan México durante el Mundial

La Copa del Mundo de 2026 no solo ha dejado goles, festejos y estadios llenos. Para miles de visitantes extranjeros, el torneo también ha sido una oportunidad para descubrir un México que va mucho más allá del futbol. Entre las experiencias que más han llamado su atención destacan la gastronomía, la hospitalidad de la gente y la riqueza cultural que encuentran en cada ciudad.

Uno de los aspectos más comentados por los aficionados ha sido la comida mexicana. Tacos, tamales, pozole, chilaquiles y una enorme variedad de antojitos regionales se han convertido en una experiencia tan memorable como asistir a un partido. Muchos turistas han destacado la diversidad de sabores y la posibilidad de encontrar propuestas gastronómicas para todos los gustos y presupuestos.

La calidez de los mexicanos también ha sido una constante en los testimonios de visitantes. Desde voluntarios y trabajadores del sector turístico hasta ciudadanos que orientan a los viajeros en las calles, numerosos aficionados han compartido en redes sociales historias sobre la amabilidad y disposición de la gente para ayudar.

Otro elemento que ha causado sorpresa es la dimensión cultural de las ciudades sede. Quienes llegaron únicamente para asistir a los partidos han descubierto museos, arquitectura histórica, mercados tradicionales y una intensa vida urbana. En la Ciudad de México, por ejemplo, muchos visitantes han quedado impresionados por la mezcla entre historia prehispánica, legado colonial y modernidad.

La música también se ha convertido en una embajadora inesperada del país. Mariachis, bandas regionales, grupos de música popular y espectáculos callejeros han acompañado la experiencia mundialista, permitiendo que muchos extranjeros tengan un primer acercamiento a las expresiones culturales mexicanas.

Los aficionados también han destacado la pasión con la que los mexicanos viven el futbol. Incluso aquellos que no consiguieron boletos para los partidos encontraron un ambiente festivo en plazas públicas, restaurantes y zonas de aficionados, donde cada encuentro se transformó en una celebración colectiva.

La infraestructura moderna de las ciudades anfitrionas ha sido otro punto positivo. Sistemas de transporte, hoteles, centros comerciales y espacios de

entretenimiento han mostrado una imagen contemporánea de México que ha sorprendido a quienes llegaban con expectativas diferentes.

Pero quizás lo que más ha cautivado a los visitantes es el contraste. En un mismo viaje pueden recorrer zonas arqueológicas, disfrutar de gastronomía reconocida mundialmente, asistir a un partido de futbol y terminar la noche en un concierto o una fiesta popular. Esa combinación de historia, tradición y modernidad ha convertido la experiencia mundialista en algo mucho más amplio que un evento deportivo.

Cuando el Mundial termine, muchos aficionados regresarán a casa con recuerdos de grandes partidos. Sin embargo, para miles de ellos, la verdadera sorpresa habrá sido descubrir un país cuya mayor riqueza no está en los estadios, sino en su cultura, su gente y su capacidad para convertir cada visita en una experiencia inolvidable.

ANTES DE CERRAR LA MALETA: LA LISTA QUE TODO VIAJERO DEBERÍA REVISAR

Hay una sensación que todos conocemos. El viaje está por comenzar, los boletos están listos, el hotel confirmado y la emoción de descubrir un nuevo destino crece con cada hora. Sin embargo, existe un momento decisivo que puede marcar la diferencia entre unas vacaciones tranquilas y una llena de contratiempos: hacer la maleta.

Los viajeros experimentados saben que empacar no se trata de llevar más cosas, sino de llevar las correctas. Una buena planeación puede ahorrar tiempo, dinero y muchos dolores de cabeza.

La regla número uno es comenzar por los documentos. Pasaporte, identificación oficial, reservaciones, boletos de transporte y seguros de viaje deben revisarse antes incluso de pensar en la ropa. Muchos expertos recomiendan llevar copias digitales almacenadas en el teléfono o en la nube como medida de respaldo.

El segundo paso es investigar el destino. Conocer el clima, las actividades programadas y las costumbres locales ayuda a evitar el exceso de equipaje. Un error frecuente es empacar para todos los escenarios posibles. Lo mejor es elegir prendas versátiles que puedan combinarse entre sí y adaptarse a distintas situaciones.

La tecnología también se ha convertido en una aliada indispensable. Cargadores, baterías portátiles y adaptadores son tan importantes hoy como la ropa o los artículos de higiene. Quedarse sin batería durante una excursión o al momento de consultar una reservación puede convertirse en un problema innecesario.

Otro aspecto que suele olvidarse es la salud. Un pequeño botiquín con medicamentos básicos, analgésicos, protector solar y cualquier tratamiento personal puede evitar largas búsquedas en farmacias desconocidas. Especialmente cuando se viaja al extranjero, contar con estos elementos brinda tranquilidad.

Finalmente, existe un consejo que nunca pasa de moda: deja espacio libre. Las mejores experiencias de viaje suelen venir acompañadas de recuerdos, regalos o compras inesperadas. Una maleta completamente llena desde el inicio puede convertirse en un problema al regresar.

Viajar es una de las mejores inversiones que podemos hacer. Nos permite descubrir lugares, conocer culturas y crear recuerdos que permanecen toda

la vida. Y aunque la aventura comienza al llegar al destino, todo empieza mucho antes, frente a una maleta abierta y una lista bien pensada.

REDACCION

VIAJAR LIGERO: EL ARTE DE EMPACAR MENOS Y DISFRUTAR MÁS

Durante años se pensó que una buena maleta era aquella que podía guardar todo lo necesario para un viaje. Hoy, cada vez más viajeros descubren que la verdadera comodidad no está en llevar más cosas, sino en aprender a viajar ligero.

Evitar documentar equipaje no solo permite ahorrar dinero en muchas aerolíneas; también significa menos tiempo de espera en los aeropuertos, mayor movilidad durante el viaje y una reducción considerable del estrés. Después de todo, una maleta que permanece contigo nunca se pierde.

La primera regla para viajar ligero es olvidarse del famoso “por si acaso”. Muchas personas llenan la maleta con prendas que nunca usarán. Antes de empacar, conviene revisar el itinerario y preguntarse qué actividades se realizarán realmente. La mayoría de las veces utilizamos apenas una parte de todo lo que llevamos.

Una estrategia muy efectiva consiste en elegir una paleta de colores neutros. Prendas en tonos negro, azul marino, gris, beige o blanco permiten crear múltiples combinaciones con pocas piezas. Tres pantalones, cinco camisetas o camisas y un par de prendas adicionales suelen ser suficientes para una semana completa de viaje.

Los viajeros frecuentes también recomiendan enrollar la ropa en lugar de doblarla. Además de ahorrar espacio, este método ayuda a reducir las arrugas y facilita encontrar cada prenda sin desordenar toda la maleta.

Otro secreto está en el calzado. Los zapatos suelen ocupar más espacio que cualquier otra cosa. Lo ideal es llevar puestos los más voluminosos durante el traslado y empacar únicamente uno o dos pares adicionales, dependiendo del destino y las actividades programadas.

La tecnología también puede ayudar a reducir peso. Un teléfono inteligente puede sustituir mapas, libros, guías turísticas, cámaras fotográficas, reproductores de música e incluso boletos impresos. Digitalizar documentos y reservaciones elimina la necesidad de cargar carpetas o impresiones innecesarias.

Los artículos de higiene personal representan otro desafío. La recomendación es utilizar envases de viaje y respetar las restricciones de líquidos permitidas por las aerolíneas. Muchos hoteles ofrecen productos básicos, por lo que no siempre es necesario transportar envases completos.

Si el viaje dura más de una semana, existe un consejo que utilizan millones de viajeros alrededor del mundo: lavar ropa durante el trayecto. Una visita a la lavandería del hotel o a un establecimiento local puede permitir viajar con la mitad del equipaje habitual.

También es importante aprovechar cada espacio disponible. El interior de los zapatos puede utilizarse para guardar calcetines, cargadores o accesorios pequeños. Las bolsas organizadoras ayudan a mantener el orden y permiten aprovechar mejor cada centímetro de la maleta.

Además del beneficio práctico, viajar ligero tiene una ventaja emocional. Moverse con facilidad entre estaciones, aeropuertos y hoteles genera una sensación de libertad que forma parte de la experiencia de viajar. Menos peso significa más flexibilidad para cambiar planes, explorar nuevas rutas o improvisar aventuras.

Cada vez más expertos en turismo coinciden en que la tendencia actual apunta hacia viajes más simples, conscientes y eficientes. La pregunta ya no es cuánto cabe en una maleta, sino cuánto realmente necesitamos para disfrutar de una experiencia inolvidable.

Porque al final, los mejores recuerdos de un viaje no ocupan espacio en el equipaje. Regresan con nosotros en forma de experiencias, historias y momentos que ninguna maleta puede contener.

REDACCION

México se sirve completo: la gastronomía de los 32 estados será protagonista en el Tianguis Turístico 2026

La cocina mexicana está lista para ocupar el centro de la mesa… y del turismo. En el marco del Tianguis Turístico 2026, que se llevará a cabo del 28 de abril al 1 de mayo de 2026 en Acapulco, la gastronomía no será un complemento, sino uno de los ejes principales de la experiencia, con la participación de los 32 estados del país en una muestra que busca contar México a través de sus sabores.

Una vitrina nacional… a través del sabor

Este encuentro, considerado el más importante del sector turístico en México, reunirá a miles de profesionales, compradores y representantes internacionales. Pero más allá de las citas de negocio, la apuesta es clara: mostrar que la cocina mexicana es una de las grandes cartas de presentación del país.

La novedad para esta edición es contundente: cada estado llevará su propia identidad culinaria, lo que permitirá recorrer el país entero sin salir del recinto. Desde los sabores del norte hasta las cocinas tradicionales del sur, la gastronomía se convierte en un mapa vivo de México.

La gastronomía como motor del turismo

Hoy, viajar ya no es solo visitar un destino… es vivirlo. Y en ese contexto, la comida juega un papel fundamental. La experiencia gastronómica se ha convertido en uno de los principales motivos para elegir un lugar, y México lo tiene claro.

La estrategia detrás del Tianguis apunta justamente a eso: posicionar la cocina como un motor de atracción turística, capaz de generar derrama económica, fortalecer comunidades y proyectar al país a nivel internacional.

No es casualidad. Una parte importante del gasto turístico se destina a la comida, lo que convierte a la gastronomía en una industria clave dentro del ecosistema del viaje.

De la tradición a la experiencia

Uno de los elementos más relevantes de esta edición será la presencia de cocineras y cocineros tradicionales, quienes llevarán consigo no solo

recetas, sino historias, técnicas y saberes que han pasado de generación en generación.

Estados como Guanajuato, por ejemplo, apostarán por mostrar su identidad a través de rutas gastronómicas, bebidas tradicionales y la participación directa de quienes mantienen viva la cocina regional.

Este enfoque transforma la experiencia: ya no se trata solo de probar platillos, sino de entender su origen, su contexto y su significado cultural.

Acapulco: cocina, memoria y renovación

El regreso del Tianguis a Acapulco también tiene una carga simbólica importante. El puerto no solo busca reactivarse como destino turístico, sino también reencontrarse con su historia culinaria.

La cocina guerrerense —muchas veces opacada por otras tradiciones más mediáticas— tendrá un espacio relevante dentro del evento, con propuestas que buscan devolverle visibilidad y posicionarla nuevamente en la conversación nacional.

En este contexto, la gastronomía se convierte en una forma de reconstrucción, de identidad y de narrativa para el destino.

Una experiencia que recorre todo México

Uno de los grandes valores del Tianguis es su capacidad de condensar al país entero en un solo lugar. En pocos días, los asistentes pueden descubrir la diversidad turística de México… y ahora también su diversidad gastronómica.

Desde la cocina oaxaqueña hasta los sabores del norte, pasando por la riqueza culinaria de Puebla, Yucatán o Jalisco, el evento se convierte en una experiencia sensorial completa.

Es, en esencia, un viaje gastronómico sin necesidad de trasladarse.

Más que comida: una declaración cultural

La presencia de todos los estados en esta edición no solo responde a una estrategia turística, sino a una visión más amplia: reconocer a la gastronomía como un elemento central de la identidad mexicana.

Cada platillo cuenta una historia. Cada ingrediente habla de una región. Cada receta es una herencia.

Y en el Tianguis Turístico 2026, todas esas historias se pondrán sobre la mesa.

El sabor como destino

En un mundo donde los viajes buscan cada vez más autenticidad, México tiene una ventaja clara: su cocina.

Porque aquí, comer no es solo una necesidad… es una experiencia. Una forma de entender el territorio. Una manera de conectar con su gente.

Y en Acapulco, durante el Tianguis, esa experiencia se servirá completa: estado por estado, sabor por sabor.

MARIA SOLEDAD GUIJOSA VIVANCO

ABRIL DE 2026

St. Augustine celebra el sabor con su Festival de Comida y Vino 2026

La ciudad histórica de St. Augustine se prepara para recibir una nueva edición de uno de los eventos gastronómicos más destacados de la costa este: el Festival de Comida y Vino de St. Augustine, que se llevará a cabo del 6 al 9 de mayo de 2026.

Durante cuatro días, este encuentro reunirá a chefs, sommeliers, productores y amantes del buen comer en una experiencia que combina gastronomía, cultura y estilo de vida en un entorno único.

Un recorrido de sabores

El festival se ha consolidado como una plataforma que celebra la diversidad culinaria, con la participación tanto de talento local como de figuras reconocidas. Los asistentes podrán disfrutar de degustaciones, cenas maridaje, catas especializadas y clases magistrales que exploran distintas tendencias gastronómicas.

Uno de los momentos más esperados es el “Grand Tasting”, donde en un solo espacio se concentran múltiples propuestas culinarias y etiquetas de vino, permitiendo descubrir sabores de distintas regiones.

Más que gastronomía

Además de su propuesta culinaria, el evento destaca por su contexto. St. Augustine, considerada la ciudad más antigua de Estados Unidos, ofrece un escenario lleno de historia, arquitectura y encanto, lo que convierte al festival en una experiencia integral.

El ambiente, que mezcla tradición con propuestas contemporáneas, atrae tanto a viajeros como a especialistas del sector gastronómico.

Una experiencia premium

El festival también incluye experiencias exclusivas para quienes buscan un acercamiento más personalizado, como cenas privadas con chefs invitados y actividades diseñadas para públicos que valoran propuestas gourmet.

Consolidado como uno de los eventos culinarios más importantes de Florida, el Festival de Comida y Vino de St. Augustine se posiciona como una opción ideal para quienes buscan viajar a través de los sentidos y descubrir nuevas propuestas en el mundo de la gastronomía.

REDACCION

Turismo gastronómico: viajar a través del sabor

En la actualidad, viajar ya no se trata solo de conocer nuevos lugares… sino de vivirlos. Y en ese proceso, la gastronomía se ha convertido en uno de los principales motores del turismo. Hoy, cada vez más viajeros eligen su destino por lo que se come, por lo que se produce y por las historias que se cuentan alrededor de la mesa.

El turismo gastronómico es, en esencia, una forma de descubrir el mundo a través del sabor.

El destino también se elige por el paladar

Cada ciudad, cada región y cada país tiene una identidad culinaria que lo define. Desde mercados tradicionales hasta restaurantes de alta cocina, la oferta gastronómica se convierte en una carta de presentación cultural.

Así, destinos como Oaxaca, Lima o Bangkok han ganado relevancia internacional gracias a su riqueza culinaria, atrayendo a viajeros que buscan experiencias auténticas.

Comer como forma de entender la cultura

La gastronomía permite conocer la historia de un lugar. Cada ingrediente, cada receta y cada técnica reflejan tradiciones, influencias y formas de vida.

Probar un platillo típico no es solo una experiencia sensorial, es una forma de entender el contexto social y cultural de una región.

Mercados, calles y mesas: el recorrido completo

El turismo gastronómico no se limita a restaurantes. Incluye mercados, ferias, festivales y experiencias callejeras donde la comida se vive de manera más cercana.

Recorrer un mercado local, probar comida callejera o participar en una degustación se convierte en parte fundamental del viaje.

Experiencias que conectan

Cada vez más destinos ofrecen experiencias diseñadas alrededor de la gastronomía: rutas del vino, recorridos culinarios, clases de cocina o visitas a productores locales.

Estas actividades permiten al viajero involucrarse activamente, generando una conexión más profunda con el lugar.

Un motor económico y cultural

La gastronomía no solo atrae turistas, también impulsa economías locales. Restaurantes, productores, mercados y toda la cadena alimentaria se benefician de este tipo de turismo.

Además, contribuye a preservar tradiciones y a mantener vivas técnicas culinarias que forman parte del patrimonio cultural.

El viajero busca autenticidad

En un mundo cada vez más globalizado, los viajeros valoran lo auténtico. Buscan sabores originales, experiencias reales y propuestas que reflejen la identidad del destino.

La gastronomía se convierte así en un elemento diferenciador.

Viajar con todos los sentidos

El turismo gastronómico invita a recorrer el mundo de una forma distinta: probando, oliendo, observando y compartiendo.

Porque al final, los recuerdos de un viaje no solo están en las fotos… también están en los sabores que descubrimos.

Y en ese recorrido, cada platillo se convierte en una historia, cada ingrediente en un origen… y cada destino en una experiencia que se queda para siempre.

MARIA SOLEDAD GUIJOSA VIVANCO

Playas mexicanas alternativas

El arte de encontrar el mar sin multitudes

México tiene algunos de los destinos de playa más famosos del mundo. Pero hay viajeros que hoy buscan otra cosa: silencio en lugar de fiestas masivas, paisaje en vez de grandes complejos, autenticidad sobre espectáculo.

Las playas alternativas no son necesariamente secretas. Son destinos que han sabido crecer con identidad, donde el entorno natural sigue marcando el ritmo.

Aquí algunas que valen la escapada.

Mazunte

El Pacífico en versión consciente

Mazunte es uno de los mejores ejemplos de turismo equilibrado. Ubicado en la costa oaxaqueña, este pequeño poblado combina playa abierta, hoteles ecológicos y una comunidad enfocada en sostenibilidad.

El plan ideal incluye caminata al amanecer hacia Punta Cometa —uno de los miradores más impresionantes del Pacífico—, desayunos ligeros con ingredientes locales y tardes largas frente al mar.

Aquí predominan alojamientos boutique, cabañas integradas al paisaje y propuestas gastronómicas con fuerte influencia vegetariana y orgánica.

Perfil de viajero: adulto que busca desconexión real y ritmo lento.

Holbox

Caribe relajado (si sabes cuándo ir)

Holbox dejó de ser secreto, pero conserva magia fuera de temporada alta. Sus calles de arena, hoteles pequeños y aguas poco profundas crean una atmósfera más íntima que otros destinos del Caribe mexicano.

El secreto está en evitar meses de mayor afluencia. En temporada baja, la experiencia cambia: amaneceres tranquilos, paseos en kayak entre manglares y cenas frente al mar sin ruido excesivo.

Perfil de viajero: escapada romántica o descanso sofisticado sin grandes resorts.

San Agustinillo

La bahía discreta

A pocos minutos de Mazunte, San Agustinillo es incluso más silenciosa. Una pequeña bahía de arena dorada donde el tiempo parece moverse más lento.

No hay grandes desarrollos ni vida nocturna intensa. Solo pequeños hoteles, terrazas frente al mar y restaurantes con producto fresco del día.

Perfil de viajero: quien prioriza tranquilidad absoluta.

La Ventana

Horizonte abierto y viento constante

Frente al Mar de Cortés, La Ventana ofrece un paisaje distinto: desierto que se encuentra con mar azul profundo.

Es conocido entre aficionados al kitesurf, pero fuera de temporada de viento intenso se convierte en un refugio amplio y despejado. La sensación es de espacio infinito, cielos despejados y noches estrelladas.

Perfil de viajero: amante de naturaleza amplia y escenarios minimalistas.

Sisal

Caribe yucateco auténtico

En el Golfo de México, Sisal mantiene una esencia tradicional. Arena clara, mar tranquilo y pescadores locales marcan el ritmo diario.

Aquí el turismo es pequeño y regional. Hoteles familiares, mariscos frescos y atardeceres espectaculares sobre el agua crean una experiencia sencilla pero genuina.

Perfil de viajero: quien busca identidad regional y ambiente relajado.

Bacalar

La laguna que parece mar

Aunque no es playa abierta, Bacalar ofrece una alternativa distinta con su famosa Laguna de los Siete Colores. El agua dulce en tonos turquesa crea una experiencia visual única.

Hoteles boutique sobre pilotes, paddle board al amanecer y lectura frente al agua forman parte del plan ideal.

Perfil de viajero: descanso contemplativo con paisaje espectacular.

El nuevo lujo es el espacio

Las playas alternativas no prometen fiesta constante ni espectáculos. Prometen horizonte despejado.

En tiempos donde todo parece saturado, encontrar un destino donde el mar aún se siente amplio es casi un privilegio.

Porque a veces, lo más exclusivo no es lo más caro. Es lo menos invadido.

MARIA SOLEDAD GUIJOSA VIVANCO

MARZO DE 2025

Viajar como recompensa personal: la nueva motivación del turista moderno

El turismo ya no se percibe únicamente como ocio o descanso. De acuerdo con estudios recientes del sector, tres de cada cuatro viajeros consideran que viajar es una forma de recompensa personal, una decisión que responde más a una necesidad emocional que a una simple planificación vacacional.

Después de años marcados por incertidumbre económica, cambios laborales y transformaciones sociales, el viaje se posiciona como un acto de autocuidado. Para muchos, no se trata solo de conocer un destino, sino de premiarse por metas alcanzadas, cerrar ciclos o simplemente desconectarse del estrés cotidiano.

Este cambio en la percepción redefine el comportamiento del consumidor turístico. El viajero que se recompensa busca experiencias significativas: hospedajes con encanto, gastronomía memorable, contacto con la naturaleza o actividades que aporten bienestar físico y mental. El lujo ya no necesariamente se asocia con ostentación, sino con calidad, tranquilidad y experiencias personalizadas.

La industria ha comenzado a responder a esta narrativa. Las plataformas han identificado un crecimiento en búsquedas relacionadas con escapadas de bienestar, viajes en solitario y experiencias inmersivas. Por su parte, cadenas hoteleras internacionales han fortalecido su oferta de resorts, spas y programas orientados al descanso integral.

El concepto de “viaje como premio” también influye en la disposición al gasto. Cuando el turismo se entiende como una recompensa, el viajero está más dispuesto a invertir en una experiencia superior: mejores habitaciones, restaurantes destacados o actividades exclusivas. La emoción justifica el presupuesto.

Este fenómeno es particularmente visible en segmentos jóvenes y profesionales urbanos, que ven el viaje como un logro personal. Fines de semana prolongados, escapadas cortas y destinos cercanos permiten satisfacer esa necesidad sin esperar largos periodos vacacionales.

Además, la narrativa del viaje como recompensa se alimenta del entorno digital. Redes sociales amplifican la idea de celebrar logros personales con una experiencia inolvidable. La validación social y el deseo de compartir momentos especiales refuerzan la motivación.

Para los destinos, esta tendencia representa una oportunidad estratégica. Promocionar experiencias transformadoras, rutas de bienestar, turismo gastronómico o aventuras en la naturaleza conecta directamente con esa emoción de recompensa.

En 2026, el turismo se consolida como inversión emocional. No es solo un desplazamiento geográfico, sino una decisión consciente de bienestar y celebración personal. El viaje deja de ser un lujo ocasional para convertirse en una herramienta de equilibrio, reconocimiento y satisfacción individual.