La importancia de los festivales gastronómicos en la Ciudad de México y la proyección de Sabores Polanco.

La Ciudad de México se ha consolidado en los últimos años como una de las grandes capitales gastronómicas del mundo. Su cocina, reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, no solo vive en mercados, fondas y restaurantes de barrio, sino también en grandes encuentros que celebran la diversidad, la creatividad y la evolución de sus sabores. En este contexto, festivales como Sabores Polanco adquieren una relevancia especial al funcionar como escaparate del talento culinario nacional ante públicos locales e internacionales.

Un festival gastronómico va mucho más allá de la degustación. Se convierte en un punto de encuentro donde convergen chefs consagrados, nuevas propuestas, productores locales, marcas, críticos y amantes de la cocina. En una ciudad tan dinámica y diversa como la Ciudad de México, este tipo de eventos refuerza la identidad cultural y permite mostrar cómo la tradición y la innovación pueden convivir en un mismo plato.

La proyección internacional es uno de los mayores valores de estos encuentros. La presencia de visitantes extranjeros, medios especializados y figuras influyentes del mundo gastronómico coloca a la cocina mexicana en el radar global, fortaleciendo su prestigio y su capacidad de competir con escenas culinarias de ciudades como París, Nueva York o Tokio. Además, estos festivales funcionan como plataformas para que chefs mexicanos establezcan vínculos, colaboraciones y oportunidades fuera del país.

Desde el punto de vista económico y turístico, el impacto también es significativo. Un festival gastronómico impulsa la ocupación hotelera, activa restaurantes, comercios y servicios, y genera una derrama que beneficia a distintos sectores. Al mismo tiempo, refuerza la imagen de la ciudad como un destino atractivo para el turismo cultural y gastronómico, uno de los segmentos con mayor crecimiento a nivel mundial.

Pero quizá su mayor aportación está en el plano cultural. Estos eventos acercan al público a ingredientes, técnicas y tradiciones que forman parte de la riqueza culinaria de México, al tiempo que promueven el consumo responsable, el trabajo de productores locales y la valoración de la cocina como una expresión viva de identidad.

En una ciudad que se reinventa constantemente, contar con festivales gastronómicos de alcance internacional no es solo un lujo, sino una necesidad. Son espacios donde la cocina se convierte en lenguaje universal,

donde la Ciudad de México reafirma su lugar en el mapa mundial y donde cada sabor cuenta una historia que merece ser compartida con el mundo.

Dentro de este panorama de festivales con proyección internacional, Sabores Polanco se ha consolidado como uno de los encuentros gastronómicos más importantes y representativos de la Ciudad de México. A lo largo de sus distintas ediciones, este festival se ha posicionado como una plataforma clave para mostrar la fuerza, diversidad y sofisticación de la cocina mexicana contemporánea.

Celebrado tradicionalmente en el entorno del Campo Marte, Sabores Polanco reúne a algunos de los restaurantes más destacados del país, así como a chefs reconocidos y nuevas figuras de la escena culinaria. Su propuesta permite al público recorrer, en un solo espacio, una amplia variedad de estilos, regiones y conceptos gastronómicos, desde la alta cocina hasta propuestas más casuales, siempre con un alto estándar de calidad.

Uno de los grandes valores del festival es su capacidad para conectar la gastronomía con otros ámbitos culturales. Sabores Polanco integra experiencias que incluyen degustaciones, catas, activaciones de marcas, música y espacios de convivencia que transforman la comida en una experiencia integral. Esto lo convierte no solo en un evento para especialistas, sino en una celebración accesible para un público amplio, interesado en descubrir y disfrutar nuevos sabores.

Además, el festival ha funcionado como escaparate internacional para la cocina mexicana. La presencia de medios, visitantes extranjeros y figuras del ámbito gastronómico refuerza la proyección global de la Ciudad de México como destino culinario, al tiempo que impulsa el reconocimiento del talento nacional y la riqueza de los ingredientes locales.

Sabores Polanco también refleja la evolución del gusto del público y el crecimiento de una comunidad gastronómica cada vez más informada y exigente. Su continuidad y éxito confirman la importancia de contar con espacios que impulsen el diálogo entre tradición e innovación, y que posicionen a la Ciudad de México como una ciudad capaz de competir en la escena gastronómica mundial.

Así, Sabores Polanco no solo complementa el ecosistema de festivales gastronómicos de la capital, sino que se ha convertido en uno de sus pilares: un punto de encuentro donde la cocina mexicana se celebra, se proyecta y se comparte con el mundo.

MARIA SOLEDAD GUIJOSA VIVANCO.

FEBRERO DE 2026

Sabor es Polanco: la consolidación de una experiencia culinaria que transformó la escena gastronómica en México

Desde su nacimiento, Sabor es Polanco se concibió como algo más que un festival gastronómico. Surgió con la intención de reunir, en un solo espacio, a lo más destacado de la cocina contemporánea, conectando al público con chefs, restaurantes y propuestas que estaban redefiniendo la forma de comer y de entender la gastronomía en México. Con el paso de los años, esa idea inicial evolucionó hasta convertirse en una de las citas culinarias más esperadas y reconocidas del país.

En sus primeras ediciones, el festival apostó por un formato cercano y cuidadosamente curado, donde la calidad estaba por encima de la cantidad. La experiencia se centraba en permitir que los asistentes probaran platillos emblemáticos, dialogaran con los cocineros y descubrieran nuevas tendencias gastronómicas en un ambiente relajado. Esa fórmula fue clave para generar confianza y fidelidad entre el público, sentando las bases de un crecimiento sostenido.

A lo largo de más de una década, Sabor es Polanco ha experimentado un crecimiento exponencial. Lo que comenzó como un encuentro selecto se transformó en un evento de gran escala, capaz de congregar a miles de asistentes durante un fin de semana, sin perder su esencia original. Cada edición ha ampliado su oferta culinaria, incorporando más estilos de cocina, técnicas innovadoras y una visión cada vez más diversa del panorama gastronómico nacional e internacional.

Este crecimiento no solo se refleja en cifras o convocatoria, sino en la evolución de la experiencia misma. Hoy, Sabor es Polanco es un recorrido sensorial que invita a explorar sabores, aromas y texturas en un entorno diseñado para disfrutarse sin prisas. Los espacios al aire libre, la disposición de los stands y la cercanía con los chefs convierten la visita en una experiencia dinámica, donde el comensal deja de ser un espectador para convertirse en protagonista.

Uno de los mayores aciertos del festival ha sido su capacidad para adaptarse a los cambios en la cultura gastronómica. Con el paso del tiempo ha integrado nuevas corrientes culinarias, ha dado mayor visibilidad al valor de los ingredientes, a las técnicas contemporáneas y a propuestas que entienden la cocina como una expresión cultural viva. Esta visión ha permitido que el evento se mantenga vigente, atractivo y en constante renovación.

Más allá de la degustación, Sabor es Polanco se ha consolidado como un espacio de encuentro. Un lugar donde la gastronomía dialoga con el estilo de vida, la convivencia y la celebración. Caminar entre los stands, compartir platillos, escuchar las historias detrás de cada receta y disfrutar del ambiente festivo forma parte de una experiencia que trasciende el acto de comer y se convierte en un recuerdo compartido.

Hoy, el festival es un referente dentro del calendario gastronómico de México. Su historia es la de un crecimiento construido con cuidado, visión y respeto por la cocina, demostrando que es posible escalar un evento sin perder identidad ni calidad. Sabor es Polanco no solo celebra la gastronomía, sino que la transforma en una vivencia colectiva, memorable y profundamente ligada a la cultura culinaria contemporánea del país.

La próxima edición de Sabor es Polanco se llevará a cabo los días sábado 14 y domingo 15 de marzo en los Jardines del Campo Marte, uno de los espacios al aire libre más emblemáticos de la Ciudad de México. El acceso al festival permite disfrutar de un recorrido de degustación por los distintos stands gastronómicos, pensados para vivir la experiencia de manera libre y continua. Los boletos están disponibles a través de Ticketmaster y en el sitio oficial del evento, saborpolanco.mx, donde se puede consultar información adicional sobre horarios y detalles. Además, no dejes de visitar stereociendigital.mx, ya que muy pronto te diremos cómo acompañarnos a este gran evento.

MARIA SOLEDAD GUIJOSA VIVANCO

ENERO 2026

El Festival del Pulque, Gastronomía Típica y Mezcal 2026 celebra la tradición del maguey con tres grandes encuentros

El Festival del Pulque, Gastronomía Típica y Mezcal 2026 se consolida como una de las celebraciones culturales y gastronómicas más importantes del año en torno a dos bebidas emblemáticas de México: el pulque y el mezcal. A lo largo de 2026, el encuentro se realizará en tres ediciones que invitan a descubrir la riqueza del maguey desde distintos enfoques, combinando degustaciones, arte, talleres y cocina tradicional.

Las actividades se llevarán a cabo en Doméstico, ubicado en la colonia Hipódromo de la Ciudad de México, un espacio que se transformará en punto de reunión para productores, cocineros, artesanos y público interesado en las tradiciones ancestrales.

Tres fechas, tres experiencias

La primera cita será los 14 y 15 de marzo, bajo el tema Leyendas del Maguey. Esta edición abrirá el festival con una propuesta cultural que mezcla teatro, performance y talleres inspirados en los mitos y la historia del agave. Los asistentes podrán disfrutar pulque natural y curados de distintos sabores, mezcal artesanal de varios estados del país, además de gastronomía típica y artesanías.

La segunda edición llegará los 4 y 5 de julio con el concepto Expresión Creativa. En estas jornadas, el festival apuesta por actividades artísticas e interactivas que vinculan el pulque y el mezcal con distintas formas de expresión cultural. Talleres creativos, degustaciones abiertas y una amplia oferta gastronómica formarán parte de esta experiencia pensada para todo público.

El cierre se realizará los 5 y 6 de septiembre con la edición Catas y Maridajes. Aquí, el enfoque estará en la apreciación sensorial: catas guiadas, maridajes entre bebidas y platillos tradicionales, y degustaciones programadas permitirán conocer a fondo los perfiles, aromas y sabores del pulque y el mezcal, tanto para conocedores como para quienes se inician.

Un espacio para productores y tradiciones

En todas las ediciones, el festival reunirá a productores artesanales, ofreciendo venta directa de pulque, mezcal y productos derivados del maguey, así como artesanías y alimentos tradicionales. El objetivo es fortalecer la economía local, difundir el conocimiento sobre estas bebidas ancestrales y mantener vivas las prácticas culturales que las rodean.

El acceso al festival tendrá un costo accesible, con preventa y venta en taquilla, e incluirá una jícara conmemorativa para degustación. Además, quienes asistan a las tres ediciones y reúnan los sellos correspondientes podrán acceder a una experiencia VIP durante el cierre de septiembre.

Con esta trilogía de encuentros, el Festival del Pulque y Mezcal 2026 se presenta como una celebración integral del maguey, un recorrido por la historia, los sabores y la creatividad que rodean a dos de las bebidas más representativas de la identidad mexicana.

REDACCION 

ENERO DE 2026

Del maíz sagrado a la mesa familiar: la historia del tamal y su vínculo con el Día de la Candelaria

La historia del tamal está profundamente ligada al Día de la Candelaria, celebrado cada 2 de febrero, una fecha que en México reúne tradición religiosa, herencia prehispánica y convivencia comunitaria alrededor del maíz.

Mucho antes de la llegada de los españoles, los pueblos mesoamericanos ya elaboraban tamales como alimento ritual, ofrenda ceremonial y sustento cotidiano. Para culturas como la mexica, maya, zapoteca o totonaca, el maíz era un elemento sagrado: de él provenía la vida y con él se honraba a la tierra, a las deidades agrícolas y a los ciclos naturales. Los tamales, hechos de masa de maíz rellena y envuelta en hojas vegetales, se ofrecían en fiestas religiosas, celebraciones de cosecha, rituales y también como alimento práctico para viajes y batallas.

Con la Conquista y la llegada del catolicismo, muchas de estas celebraciones indígenas se fusionaron con el calendario religioso europeo. El 2 de febrero, que en la tradición católica conmemora la presentación del Niño Jesús en el templo y la purificación de la Virgen María, coincidió con antiguos rituales agrícolas relacionados con el inicio del ciclo de siembra. Así, el tamal —alimento sagrado del maíz— se integró de manera natural a esta festividad, dando origen a una de las tradiciones más arraigadas de la cultura mexicana.

En la práctica popular, el Día de la Candelaria también marca el cierre del ciclo iniciado el 6 de enero con la Rosca de Reyes. Quien encuentra la figura del Niño Jesús adquiere el compromiso simbólico de invitar los tamales el 2 de febrero. Este gesto no solo representa cumplir una promesa, sino reforzar la idea de compartir, agradecer y reunirse en torno a la mesa.

La diversidad de tamales que se consumen en esta fecha refleja la riqueza gastronómica del país. Los tamales salados, como los de pollo o cerdo en salsa verde o roja, rajas con queso o frijol, son los más comunes. Los tamales dulces, elaborados con masa endulzada, pasas, piña o coco, también ocupan un lugar especial, sobre todo en reuniones familiares. A ellos se suman las variantes regionales: tamales oaxaqueños envueltos en hoja de plátano y bañados en mole, tamales de elote, canarios, de ceniza o grandes tamales ceremoniales del sureste preparados para ocasiones especiales.

De esta manera, el Día de la Candelaria no solo es una celebración religiosa, sino una expresión viva del sincretismo mexicano, donde el pasado indígena y la tradición católica se encuentran en un mismo plato. Comer tamales ese día es participar de una costumbre que honra al maíz, celebra la comunidad y mantiene viva una historia que se ha transmitido por generaciones.

Así que ya lo sabes: si te salió el Niño Dios en la Rosca de Reyes, no hay escapatoria… ve preparando la vaporera, el atole y los tamales, porque el 2 de febrero toca cumplir y compartir.

REDACCION

ENERO 2026

Delivery digital en México: Tendencias y preferencias en 2026

El reparto de comida a domicilio vive uno de los momentos de mayor expansión de su historia. Lo que comenzó como una alternativa ocasional para resolver una comida se ha convertido en un hábito cotidiano para millones de personas, impulsado por el crecimiento de plataformas digitales como Uber Eats, DiDi Food y Rappi, que hoy forman parte esencial del ecosistema urbano y del consumo gastronómico.

A nivel global, el mercado de la entrega de comida en línea mantiene una trayectoria ascendente, con proyecciones que apuntan a ingresos de cientos de miles de millones de dólares en los próximos años. Este crecimiento sostenido responde a varios factores: la penetración masiva de los smartphones, la mejora constante de las aplicaciones, la logística cada vez más eficiente y, sobre todo, un cambio profundo en los hábitos de consumo que se aceleró tras la pandemia y llegó para quedarse.

México se ha consolidado como uno de los mercados más dinámicos de América Latina en este sector. Las grandes ciudades concentran millones de pedidos al año y las plataformas se han convertido en un canal clave tanto para grandes cadenas como para restaurantes independientes, fondas y cocinas emergentes. Pedir comida desde una app ya no es solo una solución de emergencia: es una opción cotidiana para el hogar, la oficina o las reuniones sociales.

En cuanto a las preferencias de los usuarios, los datos muestran una clara inclinación por los platillos de consumo rápido y comfort food. La pizza encabeza de forma consistente las listas de lo más pedido, seguida por hamburguesas, alitas y pollo frito. La comida mexicana —con tacos, tortas y antojitos— mantiene un lugar protagónico, mientras que opciones internacionales como sushi y comida asiática han ganado terreno, especialmente entre los públicos más jóvenes. Bebidas como el café y algunos postres también registran un crecimiento notable dentro de los pedidos recurrentes.

Este fenómeno no solo ha transformado la forma en que comemos, sino también la manera en que opera la industria restaurantera. Para muchos negocios, las plataformas digitales representan una vitrina indispensable para llegar a nuevos clientes, ampliar su cobertura geográfica y mantenerse competitivos en un mercado cada vez más exigente. Al mismo tiempo, el sector enfrenta retos importantes relacionados con comisiones, condiciones laborales de los repartidores y la sostenibilidad del modelo a largo plazo.

Lo cierto es que el delivery digital ya es parte del paisaje cotidiano. Desde una pizza de viernes por la noche hasta tacos al mediodía o café por la mañana, las apps han redefinido la relación entre los consumidores y la comida. En un entorno urbano cada vez más acelerado, la promesa de rapidez, variedad y conveniencia sigue siendo el principal motor de un negocio que, todo indica, continuará creciendo.

La historia de la Rosca de Reyes: un pan que une tradición, fe y convivencia

La Rosca de Reyes es mucho más que un pan dulce de temporada. Cada año, el 6 de enero, este alimento se convierte en el centro de reuniones familiares y de amigos, cargado de simbolismo, historia y tradición. Su origen se remonta a siglos atrás y ha viajado por distintas culturas hasta convertirse en una de las costumbres más queridas del calendario festivo en México y otros países de habla hispana.

Orígenes europeos: del paganismo a la tradición cristiana

La historia de la Rosca de Reyes comienza en la Europa medieval, aunque sus raíces pueden rastrearse hasta las antiguas fiestas romanas conocidas como las Saturnales. Durante estas celebraciones, que tenían lugar en invierno, se compartían panes redondos con frutas secas y se escondía en ellos un objeto simbólico que representaba la suerte o la prosperidad.

Con la expansión del cristianismo, esta costumbre se adaptó para conmemorar la Epifanía, es decir, la llegada de los Reyes Magos —Melchor, Gaspar y Baltasar— para adorar al niño Jesús. El pan redondo comenzó a simbolizar el amor infinito de Dios, sin principio ni fin, y la celebración se trasladó al 6 de enero.

El significado de sus elementos

Cada parte de la Rosca de Reyes tiene un significado especial. Su forma circular representa la eternidad y la unión; las frutas cristalizadas que la decoran simbolizan las joyas de las coronas de los Reyes Magos; mientras que el sabor dulce recuerda la alegría de la festividad.

El pequeño muñeco escondido dentro de la rosca representa al niño Jesús y hace referencia al momento en que tuvo que ser ocultado para protegerlo del rey Herodes. Encontrarlo no es solo una sorpresa, sino también un compromiso: quien lo descubre tradicionalmente debe ofrecer tamales y atole el 2 de febrero, Día de la Candelaria, reforzando el sentido comunitario de la tradición.

La llegada a México y su adaptación

La Rosca de Reyes llegó a México durante la época colonial, traída por los españoles. Con el tiempo, la tradición se mezcló con ingredientes, sabores y costumbres locales. En México, la rosca suele aromatizarse con azahar, decorarse generosamente con frutas de colores y compartirse en reuniones familiares, escolares y laborales.

Con los años, la rosca ha evolucionado: hoy existen versiones rellenas de nata, chocolate, crema, cajeta o incluso propuestas gourmet y saladas. Sin embargo, el ritual de partirla en compañía sigue siendo el corazón de la celebración.

Más que un pan, un símbolo de convivencia

La Rosca de Reyes no solo marca el cierre del ciclo navideño, también refuerza valores como la convivencia, la generosidad y el compartir. Es un momento para reunirse, reír, crear expectativas y mantener viva una tradición que conecta generaciones.

A través de los siglos, la rosca ha demostrado que la comida también cuenta historias. Cada rebanada guarda siglos de herencia cultural, fe y comunidad, recordándonos que las tradiciones sobreviven cuando se comparten.

Hoy, partir la Rosca de Reyes es mucho más que una costumbre: es un acto que une pasado y presente alrededor de la mesa.

El Misterio de los Romeritos: ¿Por qué los Amamos en Navidad?

La cena de Nochebuena en México está llena de grandes estrellas culinarias: el pavo, el bacalao, y por supuesto, el inigualable romerito. Este platillo, que a muchos les fascina y a otros no tanto, es tan fundamental en la mesa navideña y de Año Nuevo como el árbol y los villancicos. Pero, ¿alguna vez te has preguntado por qué una hierba silvestre y unos tortolitos de camarón terminaron siendo el centro de nuestra celebración más importante?

El Origen Prehispánico (¡y un engaño!)

La historia de los romeritos es más fascinante de lo que parece. La planta que usamos, conocida como Suaeda torreyana o Suaeda nigra, es en realidad un quelite, no la planta de romero aromático que usamos para sazonar carnes o en infusiones. De ahí viene el nombre “romerito”, una confusión botánica que se ha quedado por siglos.

Lo que sí es auténtico es que estos quelites eran un alimento muy valorado desde la época prehispánica. Las civilizaciones de la Cuenca de México, como los mexicas, los consumían frecuentemente y hasta los mezclaban con otros quelites. Cuando los frailes europeos llegaron, encontraron que la planta no solo era nutritiva, sino también abundante y barata. ¡El ingrediente perfecto para una nueva cocina!

De Cuaresma a Banquete Navideño

La verdadera razón de su adopción en las fiestas decembrinas tiene que ver con la religión y la austeridad.

Durante la época virreinal, el romerito se popularizó como un platillo de Cuaresma y Adviento. La Iglesia Católica indicaba periodos de ayuno o abstinencia, lo que significaba evitar la carne roja. El romerito, al combinarse con elementos modestos como el camarón seco, que reemplazaba a la carne y el mole, una salsa que podía prepararse sin manteca se convirtió en la comida ideal de “vigilia.”

Pero si se comía en Adviento el tiempo previo a la Navidad, ¿por qué se sirve justo en Nochebuena? La explicación es doble:

  1. Tradición Regional: En el centro de México, la costumbre de la “vigilia” se mantuvo fuerte, y muchos hogares servían la cena de Nochebuena con platillos sin carne, como el bacalao y, por supuesto, los romeritos.
  2. Costo y Abundancia: Los romeritos crecen de manera silvestre en muchas zonas de México, siendo un ingrediente accesible para todos. Esto permitió que fuera un plato masivo, apto para el banquete de una celebración que buscaba incluir a toda la población.

La Fusión que Nos Conquistó

La preparación actual es el resultado de una deliciosa fusión cultural. El quelite prehispánico se une a la salsa de mole (con ingredientes de origen indígena y español), y los “tortolitos” o tortitas de camarón seco, una técnica que adoptó el gusto por los productos del mar secos y salados.

Así que, la próxima vez que te sirvan un plato de romeritos, recuerda que no solo estás comiendo una deliciosa tradición, sino una cápsula del tiempo. Estás probando la historia de México: desde los quelites de los mexicas hasta las reglas de ayuno virreinales, todo servido en un mole oscuro y aromático. ¡Un verdadero tesoro de la gastronomía mexicana!

El Banquete Mágico de Diciembre: Tradiciones y el Secreto del Recalentado

Diciembre en México huele a pino, a ponche, y, sobre todo, a una deliciosa y abundante cena. La Navidad es una celebración que se vive con todos los sentidos, pero es el paladar el que se lleva la mejor parte. Nuestra gastronomía navideña es una fusión espectacular de tradiciones europeas y sabores prehispánicos que, juntas, crean un menú inolvidable.

Las Estrellas de la Nochebuena

La cena del 24 de diciembre es el evento culinario más esperado del año. Cada familia tiene su toque secreto, pero hay platillos que no pueden faltar, verdaderos pilares de la cocina festiva mexicana:

  • El Pavo o Guajolote: Este es el gran protagonista, adoptado de las tradiciones anglosajonas, pero con un toque muy mexicano. Se rellena y se baña en salsas ricas que varían de lo dulce a lo salado.
  • El Bacalao a la Vizcaína: Un plato de origen español que llegó con el virreinato. El bacalao, cocinado con jitomate, aceitunas, alcaparras y chiles güeros, es el sabor de la herencia europea en la mesa.
  • Los Romeritos en Mole: Esta hierba silvestre o quelite, cocinada en mole con tortitas de camarón seco, es un plato de Cuaresma que se adoptó en Navidad para representar la “vigilia” (comida sin carne) y se ha quedado como un clásico de la Ciudad de México y el centro del país.
  • La Ensalada de Manzana: Un postre refrescante, cremoso y dulce que contrarresta la intensidad de los platos fuertes. Hecha con manzana, nuez, pasas y crema, es un clásico que siempre se come frío.

El Acompañamiento Perfecto

Ninguna cena está completa sin bebidas que calientan el alma y postres que endulzan la vida:

  • Ponche Navideño: La bebida más reconfortante. Preparado con frutas de temporada como la caña de azúcar, la guayaba, la manzana y el tejocote, y sazonado con canela. Es el olor oficial de la Navidad en México.
  • Tamales: Aunque se comen todo el año, en muchas regiones son el acompañamiento perfecto para la cena o para los días siguientes, rellenos de mole, carne o rajas.

El Fenómeno Inexplicable del Recalentado

Llegamos a la mejor parte de la Navidad: el recalentado. ¿Por qué la comida del 25 de diciembre y hasta el 1 de enero sabe misteriosamente mejor que la noche anterior? Este no es un simple mito, ¡hay ciencia y magia detrás!

  • La Química de los Sabores: Cuando los platillos como el bacalao, el mole, o los romeritos se dejan reposar, los ingredientes tienen tiempo de interactuar y liberar sus moléculas aromáticas. Al recalentarse, estas moléculas se intensifican, permitiendo que los sabores se mezclen y profundicen de una manera que es imposible lograr en la cocción inicial.
  • El Factor Mole y Guisado: Los platillos que tienen base de guisado o mole (como los romeritos o el bacalao) son los que más se benefician del reposo. La grasa del guiso ayuda a retener y disolver los compuestos de sabor, que luego se liberan con el calor del recalentado.
  • Comodidad y Convivencia: El recalentado también tiene un componente emocional. El 25 de diciembre ya no hay prisa ni el estrés de la cocina de Nochebuena. Es el momento de relajarse, disfrutar de la familia y comer con calma, lo que hace que la experiencia (y el sabor) sea mucho más placentera.

Así que, mientras la cena de Nochebuena es una muestra de amor y esfuerzo, el recalentado es el regalo de la paciencia, donde los sabores alcanzan su máximo potencial. ¡A disfrutar de este banquete eterno!

El Banquete BEST 2025: Los Nuevos Restaurantes de la CDMX que Debes Conocer

Como cada año, la capital se renueva con propuestas gastronómicas que prometen conquistar hasta al paladar más exigente. La lista BEST 2025 reconoce a las aperturas más destacadas, aquellas que, por su técnica, el origen de sus insumos, el diseño de sus espacios o, simplemente, por su sabor inigualable, han marcado la pauta en la escena culinaria de la Ciudad de México. Si te consideras un foodie o simplemente buscas una experiencia memorable, esta es tu guía definitiva para saber cuándo, cómo y dónde disfrutar de las nuevas joyas gastronómicas.

La Vanguardia en tu Plato

La lista Best 2025, por Time Out México, es un mosaico de conceptos que van de lo sostenible a la fusión atrevida, pero todos comparten una visión de alta calidad y originalidad. Maleza, en la Condesa (Cuernavaca 4), ofrece cocina sostenible e innovadora, utilizando ingredientes orgánicos de pequeños productores mexicanos y técnicas europeas; es ideal para un brunch o una cena. Por otro lado, en el corazón del Centro Histórico, Charco (República de Guatemala 24, cerca del Metro Zócalo) es un roof que propone un “dining fine” de comercio justo con cocina de altura a precio democrático. No te puedes perder sus cebollas tempura.

Para los amantes de la fusión, Alfil (Guanajuato 114, Roma) domina la cocina de autor que combina con maestría la tradición árabe con ingredientes mexicanos de temporada; prueba su jocoque con salsa verde. Si buscas un ambiente más casual y trendy, Another en la Condesa es el sitio: de día es café y de noche, un spot con vinilos, vinos y su deliciosa Another Burger. Por último, si te raye el sabor fronterizo, La 89 (Colima 134, Roma) trae los auténticos sabores de Baja Norte, especializándose en birria y carne asada.

La Ruta para Explorar

La mayoría de estos nuevos éxitos se concentran en las colonias Roma, Condesa y Juárez. Por ejemplo, en la Roma Norte, el distinguido restaurante italiano Café Arixi (Zacatecas 87) abre sus puertas de miércoles a lunes, con horarios amplios para la comida y la cena. Cerca de ahí, en la Cuauhtémoc, Plumbago (Río Nilo 92) ofrece platillos inspirados en la cocina mediterránea de martes a sábado de 9:00 a 22:00, y domingos de 8:00 a 19:00.

Si la zona de Polanco te queda mejor, puedes visitar Mitemaki (Av. Emilio Castelar 44), un moderno bar de Hand Rolls japoneses, que opera de lunes a sábado hasta la medianoche (domingos cierra a las 19:00). En la Condesa, el omakase italo-mexicano Magazzino (Pachuca 51) es una opción innovadora para las noches, abriendo de martes a sábado de 19:00 a 00:00. Para un plan diurno, la heladería y wine bar Club Sorbet (Michoacán 81, Condesa) está abierta toda la semana, de 11:00 a 19:00.

Otros imperdibles son la pizzería Liona (Abraham González 93, Juárez), con su masa madre de 48 horas, disponible de miércoles a domingo en horario de comida y cena. O para coctelería y gastrobar con sazón mexicano, lánzate a Voraz (Aguascalientes 93, Roma), abierto de miércoles a sábado hasta la 1:00 am. En resumen, la CDMX tiene una nueva ola de sabores que te espera con horarios flexibles para que no te pierdas el BEST 2025. ¡Solo tienes que elegir tu próxima parada!

Despierta la Ciudad: Brunch y Estilo en CDMX

El ritual gourmet para iniciar el fin de semana con mimosas y ambiente top.

El concepto de brunch ha evolucionado en la Ciudad de México, dejando de ser un simple desayuno tardío para convertirse en un verdadero ritual social. Es el plan ideal para quienes buscan tranquilidad, buen café, coctelería matutina y, sobre todo, un ambiente relajado y con estilo. Desde terrazas pet-friendly hasta spots con vibras europeas, estos lugares son la mezcla perfecta entre la sofisticación del fine dining y la comodidad de un encuentro entre amigos.

Los Elementos de un Brunch Inolvidable

El éxito de estos espacios radica en ofrecer una experiencia completa. Más allá de los clásicos huevos Benedictinos o chilaquiles, el brunch “cool” en CDMX debe tener: Mimosas ilimitadas (bottomless), música suave (a veces en vivo), platos coloridos y fotogénicos, y un diseño interior que invite a la sobremesa. Además, la tendencia pet-friendly ha crecido, permitiendo que las mascotas se unan al plan de fin de semana en áreas designadas.

Superette: Sabor Francés con Toque Mexicano

Este lugar ha sabido fusionar lo mejor de un bistró francés con el encanto de la cocina de barrio mexicana, creando un ambiente desenfadado y vibrante. Es el sitio perfecto para alargar la mañana con café de especialidad y platillos reconfortantes.

  • El Ambiente: Elegante, pero sin pretensiones. Se siente como una visita a una panadería-bistró europea con la calidez del servicio mexicano.
  • El Plato Estrella: Su panadería es el alma del lugar. Prueba sus croissants o su exquisito pan francés, que compiten con lo mejor de la Roma.
  • El Must: Acompáñalo con una de sus opciones de jugos o un café perfectamente elaborado.
  • Dónde: Ideal para sábados tranquilos. Ubicado en la Colonia Roma.

Becco Café: La Belleza de un Patio Interior

Ubicado dentro del Hotel St. Regis, Becco Café ofrece una experiencia de brunch más sofisticada y con el encanto inigualable de su terraza y patio central. Aquí, el servicio de alta calidad se combina con una cocina italiana moderna, haciendo de tu fin de semana un verdadero escape de lujo discreto.

  • El Ambiente: Sofisticado y luminoso, con el patio interior como protagonista, ideal para disfrutar del sol de la mañana con mucha clase.
  • El Plato Estrella: Sus platillos con influencia italiana, como las pastas frescas, o un plato de huevos con toque gourmet, son el centro de atención.
  • El Must: Sus mimosas o su carta de vinos, perfectos para un inicio de día más indulgente.
  • Dónde: Un plan de domingo por la mañana. Se encuentra en Paseo de la Reforma, dentro del St. Regis.

En definitiva, el brunch es la mejor excusa para reunirse, desconectar y disfrutar de la riqueza gastronómica y el diseño de la capital. Estos espacios demuestran que en la CDMX, el fin de semana no empieza hasta que no hay un buen plato y una copa de burbujas sobre la mesa. No importa si buscas un lugar para la foto perfecta o un rincón acogedor para ir con tu mascota, la ciudad tiene un brunch esperándote.