Cómo Dirty Mind cambió la carrera de Prince y definió el sonido de Minneapolis

Publicado el 8 de octubre de 1980 bajo el sello Warner Bros. Records, Dirty Mind representó el tercer álbum de estudio de Prince. Con veintidós años de edad, el músico grabó la mayor parte de las pistas en el sótano de su casa en Wayzata, Minnesota, utilizando una consola de dieciséis canales. Descartando los arreglos pulidos de sus dos discos previos, decidió entregar a la disquera las maquetas directas de demostración como producto final. 

La instrumentación marcó el nacimiento formal del sonido de Minneapolis al sustituir las secciones de metales tradicionales por sintetizadores Oberheim y cajas de ritmos. Con una ejecución casi íntegramente solista, Prince fusionó el funk bailable con el ritmo acelerado de la nueva ola y la actitud del punk rock, tocando guitarras eléctricas, teclados y percusiones. 

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Desafío a la censura radial y la estética visual de 1980 

El contenido lírico rompió con las convenciones comerciales de las radioemisoras estadounidenses al abordar abiertamente temáticas de liberación sexual en cortes como “Head” y “Sister”. En contraste, piezas como “Uptown” funcionaron como una declaración a favor de la integración racial y la vida nocturna de los clubes alternativos, mientras que “When You Were Mine” presentó una balada pop versionada años después por Cyndi Lauper. 

La identidad visual del empaque generó controversia en los puntos de venta minoristas de la época, al presentar a Prince en la portada vistiendo ropa interior negra y una gabardina con tachuelas. Esta imagen andrógina y desafiante alejó al artista del circuito conservador del soul para posicionarlo como una figura disruptiva en la escena del rock alternativo neoyorquino. 

Impacto en las listas de popularidad y legado crítico 

Pese a las reservas de los programadores de radio comerciales frente al lenguaje de los temas, el sencillo “Uptown” alcanzó el quinto puesto en la lista Hot Soul Singles de Billboard y el quinto lugar en el conteo de música disco. El álbum ingresó en el casillero 45 del Billboard 200 y obtuvo la certificación de disco de Oro otorgada por la RIAA al superar las 500 mil copias vendidas en Estados Unidos. 

La recepción crítica consolidó a Dirty Mind como un punto de inflexión en la prensa especializada, figurando de manera retrospectiva en las listas de las mejores grabaciones de la década de 1980 de publicaciones como Rolling Stone. A cuatro décadas y media de su llegada a las tiendas, la placa permanece como el registro que otorgó a Prince el control creativo absoluto sobre su catálogo discográfico. 

Cómo Michael Jackson y The Police inspiraron los mayores éxitos de Bruno Mars 

Antes de encabezar las listas internacionales de éxitos, Peter Gene Hernandez, conocido artísticamente como Bruno Mars, inició su contacto escénico a los cuatro años en Honolulu. Criado en una familia de músicos, el intérprete se integró a la revista musical The Love Notes caracterizado como el imitador más joven de Elvis Presley, experiencia que le otorgó soltura escénica y comprensión temprana del rock and roll clásico. 

Durante su adolescencia, Mars amplió sus rutinas incorporando homenajes a Michael Jackson, estudiando sus transiciones de baile, el uso del falsete y la métrica sincopada. Esta disciplina formativa quedó reflejada posteriormente en producciones discográficas como Unorthodox Jukebox (2012) y en sus intervenciones televisivas en espectáculos de medio tiempo del Super Bowl. 

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El sonido de Minneapolis de Prince y el funk de James Brown 

El tercer trabajo de estudio del cantante, 24K Magic (2016), expuso una asimilación directa del sonido de Minneapolis popularizado por Prince a finales de los años setenta y comienzos de los ochenta. La utilización de sintetizadores analógicos, líneas de bajo sintéticas y estructuras de boogie funk en temas como “Chunky” y “Perm” emularon las técnicas de producción desarrolladas por el músico de Paisley Park. 

De forma paralela, la conducción de sus presentaciones en vivo tomó como referencia la disciplina instrumental de James Brown. Al frente de su banda de acompañamiento, The Hooligans, Mars traslada la coordinación de metales y los quiebres rítmicos acelerados que caracterizaron las grabaciones de funk clásico editadas durante la década de 1960. 

La influencia de The Police y el tributo al soul con Silk Sonic 

La versatilidad compositiva de Mars integró además influencias del rock británico de finales de los setenta, particularmente el sonido de The Police en el sencillo “Locked Out of Heaven”. Coproducida junto a Mark Ronson, la pista empleó acordes cortados de guitarra y un pulso de bajo melódico que el propio Sting reconoció públicamente como un tributo a su catálogo histórico. 

La retrospectiva hacia los géneros tradicionales culminó en 2021 con el proyecto Silk Sonic, fundado junto al baterista y cantante Anderson .Paak. El álbum An Evening with Silk Sonic convocó al bajista Bootsy Collins para recrear la elegancia instrumental del soul de Filadelfia y el R&B de los años setenta, consolidando una trayectoria construida a partir del estudio minucioso de las figuras fundacionales de la música negra estadounidense. 

El patrimonio de Prince lanza Timeless: Un álbum con grabaciones inéditas que recorre toda su carrera

El patrimonio de Prince, en colaboración con Legacy Recordings, publicó este viernes 28 de agosto el álbum Timeless. Esta colección de 10 canciones extraídas de su bóveda privada conmemora el décimo aniversario del fallecimiento del icono del pop. La producción destaca por ser el primer lanzamiento oficial que abarca todas las etapas creativas del músico, con grabaciones realizadas entre los años 1977 y 2016. 

El álbum inicia con la pieza funk I Am You, grabada en los estudios Sound 89 de Minneapolis en 1977, cuando el intérprete tenía 19 años. El repertorio continúa con una versión inédita de estilo punk de Tick Tick Bang, registrada originalmente en 1981. Estas pistas iniciales ofrecen una perspectiva sobre la versatilidad técnica de The Purple One durante su etapa formativa como multiinstrumentista y productor independiente. 

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Joyas inéditas de la bóveda de Paisley Park 

La placa incluye el tema Heaven de 1985, el cual cuenta con la participación vocal de Susannah Melvoin, integrante de la banda The Revolution. Otro de los momentos destacados es la balada de piano With This Tear, grabada en 1991 antes de que el músico cediera la composición a Celine Dion para su disco de 1992. Estas colaboraciones subrayan la influencia del artista dentro de la industria musical y su capacidad para transitar entre diversos géneros. 

Durante la década de los años 90 y principios de los 2000, Prince experimentó con sonidos R&B y soul, faceta representada en el álbum por las canciones Stone y Calabama. La curaduría del material estuvo a cargo del coadministrador del patrimonio, L. Londell McMillan, quien enfatizó la naturaleza atemporal del espíritu del artista. El proceso de mezcla y masterización fue supervisado por el ingeniero Chris James, colaborador recurrente en los proyectos póstumos. 

El legado de Prince a través de las décadas 

La etapa final del disco presenta cortes de rock potente como The Guilty Ones de 2007 y la canción Bestest Friend de 2012. Como cierre de la colección, se incluyó una interpretación en vivo de How Come U Don’t Call Me Anymore?, grabada en la Oracle Arena de California en marzo de 2015. Este registro ocurrió apenas un mes antes de su deceso en su residencia de Paisley Park, capturando la energía de su última gira de conciertos. 

Junto con el estreno digital y físico del material, el patrimonio liberó un videoclip oficial para el sencillo The Guilty Ones. Este contenido visual recopila imágenes de archivo de presentaciones en vivo y detrás de cámaras que cubren cinco décadas de trayectoria profesional. El lanzamiento de Timeless asegura la permanencia del catálogo de Prince como una referencia fundamental para la música contemporánea y el desarrollo del funk moderno. 

El secreto de When Doves Cry: ¿Por qué la canción más famosa de Prince no tiene bajo?

Prince revolucionó la industria musical en 1984 con el lanzamiento de When Doves Cry, el sencillo principal de la banda sonora Purple Rain. Esta composición destacó por su audacia técnica al prescindir totalmente de una línea de bajo, un riesgo artístico que no impidió su dominio absoluto en la radio comercial. La pieza alcanzó la primera posición en el Billboard Hot 100 y permaneció en la cima durante cinco semanas consecutivas. La crítica internacional reconoce este tema como el punto donde el funk y el pop psicodélico alcanzaron una síntesis perfecta. 

La consolidación del mito llegó con la balada épica Purple Rain, una obra que fusionó el rock de estadios con el gospel de manera magistral. La interpretación vocal y el solo de guitarra final de la pista elevaron a la agrupación The Revolution al estatus de leyenda en la cultura pop. Este himno no solo definió la estética de mediados de los 80, sino que también generó ingresos masivos por ventas y derechos editoriales. El impacto de esta canción asegura una rotación fija en las emisoras de formato clásico y contemporáneo. 

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El genio de la versatilidad: De la seducción al comentario social 

El músico de Minneapolis continuó su racha de éxitos en 1986 con Kiss, una pieza producida originalmente como un demo acústico para la banda Mazarati. Prince recuperó el tema y lo transformó en un ejercicio de minimalismo funk que le otorgó otro número uno en las listas de popularidad mundiales. La estructura rítmica y el uso del falsete reafirmaron su capacidad para dictar las tendencias del mercado sin seguir fórmulas preestablecidas. El video musical reforzó su imagen de icono andrógino y soberano de la expresión artística absoluta. 

En 1987, el artista exploró una narrativa más cruda con Sign o’ the Times, abordando temas como la crisis sanitaria, la pobreza y las tensiones políticas. Esta canción demostró que el éxito comercial era compatible con el comentario social agudo y la experimentación con sintetizadores de vanguardia. La industria valora actualmente el catálogo del artista en cifras extraordinarias debido a su densidad creativa y calidad de grabación. Se estima que los derechos de estas obras superan los 1,830 millones de pesos mexicanos (considerando una valoración referencial de 100 millones de dólares). 

El legado inagotable y la vigencia en la era digital 

La pieza Raspberry Beret, incluida en el álbum Around the World in a Day, mostró la faceta más accesible y luminosa del compositor durante 1985. El uso de cuerdas y una melodía pop barroca permitió que el músico captara a una audiencia diversa que apreciaba su capacidad melódica. Esta versatilidad es la que mantiene a Prince como uno de los artistas más reproducidos en las plataformas de streaming actuales. Sus grabaciones maestras son estudiadas por ingenieros de sonido que buscan replicar la claridad y potencia de sus mezclas originales. 

Tras su partida en 2016, la apertura de su bóveda privada ha permitido descubrir material inédito que refuerza su estatus de genio prolífico. Canciones como Let’s Go Crazy y 1999 siguen funcionando como pilares rítmicos en eventos masivos y bandas sonoras de alto perfil. La soberanía que ejerció sobre su propiedad intelectual sirve de modelo para los artistas contemporáneos que buscan independencia frente a los sellos discográficos. El legado sonoro de Prince permanece como una referencia ineludible en la historia del rock y el pop global. 

Adiós a Ronald Lapread, fundador y bajista de the Commodores

La música soul y funk perdió a una de sus figuras fundamentales. Ronald LaPread, bajista y miembro fundador de The Commodores, falleció a los 75 años en Auckland, Nueva Zelanda, donde residía desde hace varias décadas.

La noticia fue confirmada por su familia, que informó que el músico murió tras sufrir una emergencia médica repentina. De inmediato, seguidores y colegas comenzaron a rendir homenaje a quien ayudó a construir el sonido de una de las agrupaciones más importantes de la música estadounidense de los años setenta y ochenta.

LaPread se unió a The Commodores en 1970 y fue pieza clave durante la etapa más exitosa de la banda. Con su bajo contribuyó a dar forma a un estilo que combinaba soul, funk, pop y rhythm & blues, convirtiendo al grupo en uno de los mayores éxitos de la era Motown.

Durante su permanencia en la agrupación participó en la grabación de algunos de los temas más emblemáticos del repertorio de The Commodores, entre ellos Easy, Brick House, Sail On y Three Times a Lady. La banda alcanzó fama internacional y vendió millones de discos en todo el mundo, convirtiéndose en una referencia obligada de la música afroamericana contemporánea.

Ronald LaPread compartió escenario con músicos como Lionel Richie, quien antes de iniciar su exitosa carrera como solista fue una de las voces principales del grupo. Juntos contribuyeron a crear canciones que hoy son consideradas clásicos de la radio y continúan formando parte de la banda sonora de varias generaciones.

En 1986, LaPread decidió abandonar la agrupación y mudarse a Nueva Zelanda, donde desarrolló una vida más tranquila lejos de los reflectores. Sin embargo, nunca perdió el vínculo con la música y ocasionalmente participó en eventos y reuniones relacionadas con la historia de The Commodores.

La influencia de Ronald LaPread va más allá de las ventas de discos o los reconocimientos obtenidos por la banda. Su estilo sólido y elegante como bajista ayudó a definir el sonido de una época en la que el soul y el funk dominaban las listas de popularidad y las pistas de baile alrededor del mundo.

Su partida marca el final de un capítulo importante en la historia de The Commodores, pero también recuerda el enorme legado musical que dejó una generación de artistas que transformó la música popular durante la segunda mitad del siglo XX.

Hoy, las canciones que ayudó a crear siguen sonando con la misma fuerza que hace décadas, manteniendo vivo el recuerdo de un músico cuya contribución fue esencial para el éxito de una de las bandas más queridas de la historia del soul.

La fórmula de Lenny Kravitz para dominar el rock y el funk por 35 años

Lenny Kravitz consolidó una trayectoria basada en la fusión de rock, funk, soul y psicodelia desde su debut en 1989. El músico neoyorquino destacó por su capacidad para ejecutar múltiples instrumentos y producir sus propios materiales discográficos de manera integral. Su álbum inicial, Let Love Rule, estableció un sonido influenciado por la estética sonora de las décadas de 1960 y 1970, alejándose de las tendencias electrónicas de la época. 

Durante la década de los 90, Kravitz alcanzó la masificación comercial con el lanzamiento de producciones como Mama Said y Are You Gonna Go My Way. Este último álbum obtuvo certificaciones de platino en múltiples mercados internacionales y solidificó su presencia en las listas de popularidad globales. Entre 1999 y 2002, el artista estableció un récord al ganar el Grammy a Mejor Interpretación Vocal de Rock Masculina por cuatro años consecutivos. 

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La identidad sonora del multiinstrumentista en el estudio 

La identidad musical de Kravitz se fundamenta en la integración de elementos rítmicos del funk y la distorsión del rock clásico. El intérprete suele grabar personalmente la batería, el bajo, la guitarra y los teclados en la mayoría de sus pistas de estudio. Esta metodología de trabajo le otorgó un control creativo total sobre piezas emblemáticas como Fly Away y su versión de American Woman, manteniendo una firma sonora distintiva. 

La influencia estética de Lenny Kravitz complementa su propuesta mediante una imagen que remite a la era dorada del rock and roll. En marzo de 2024, el músico recibió su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, un reconocimiento a su trayectoria de más de tres décadas. La ceremonia subrayó su estatus como un referente de la cultura popular contemporánea ante la presencia de diversos representantes de la industria del entretenimiento. 

Cifras de ventas y el legado del artista en 2024 

Con ventas que superan los 40 millones de álbumes a nivel mundial, Kravitz mantiene su relevancia a través de lanzamientos constantes y giras internacionales. Su duodécimo álbum de estudio, Blue Electric Light, representa un retorno a las raíces multiinstrumentales que caracterizaron sus primeros trabajos. La producción independiente de este material reafirma su autonomía artística y técnica dentro de un mercado dominado por la sobreproducción digital. 

El legado del músico se refleja en su reciente distinción con el Global Impact Award de la Academia de la Grabación en 2024. Este premio reconoce su contribución a la industria musical y su capacidad para trascender barreras de género y estilo a lo largo del tiempo. Actualmente, Kravitz continúa como un pilar para las nuevas generaciones de artistas que buscan un sonido orgánico y atemporal basado en la instrumentación real. 

La pelea interna en Queen que casi impide el lanzamiento de “Another One Bites the Dust”

A casi 46 años de su lanzamiento, “Another One Bites the Dust” se mantiene como uno de los pilares fundamentales en la discografía de Queen y como una de las líneas de bajo más reconocibles en la historia de la música popular. Sin embargo, detrás del éxito masivo del sencillo publicado el 30 de junio de 1980 como parte del álbum The Game, existió una fractura creativa que puso a prueba la cohesión de la banda británica. Reportes recientes han vuelto a poner el foco en la tensión que generó el cambio radical de estilo propuesto por el bajista John Deacon, una dirección que no fue bien recibida por todos los integrantes, específicamente por el baterista Roger Taylor.

Un cambio de rumbo hacia el Funk y la música Disco

La composición de Deacon representó un alejamiento drástico del rock operístico y grandilocuente que había definido a Queen en la década de 1970. Influenciado por la música negra estadounidense, el funk y la música disco que dominaban las listas de finales de esa década, el bajista presentó una maqueta que apostaba por el minimalismo rítmico y el groove bailable.

Esta propuesta generó incomodidad inmediata dentro del estudio. Brian May, guitarrista de la agrupación, ha abordado estas tensiones en diversas entrevistas retrospectivas, incluyendo declaraciones a la revista Guitar Player que han sido retomadas recientemente. Según May, la banda operaba bajo la filosofía de “nunca repetirse”, buscando deliberadamente situaciones de grabación que los obligaran a derribar barreras. No obstante, “Another One Bites the Dust” llevó esa premisa al límite.

La resistencia de Roger Taylor al sonido “seco”

El principal punto de fricción radicó en la estética sonora de la batería. Roger Taylor, conocido por un estilo de percusión potente y resonante, característico del hard rock, se opuso a la técnica de grabación requerida para el tema. La producción exigía un sonido de batería extremadamente “seco”, compacto y sin reverberación, típico del funk de la época, lo cual chocaba con la identidad musical del baterista.

“En diversos grados, a veces no nos sentíamos del todo cómodos con ella, y ciertamente Roger no se sentía muy cómodo con esa canción”, confesó May. El guitarrista explicó que Taylor “realmente no quería que su batería sonara así”. La disputa técnica se convirtió en un debate sobre la identidad de la banda: ¿Estaba Queen traicionando sus raíces rockeras para perseguir una tendencia de moda?

El respaldo de Freddie Mercury y el triunfo comercial

A pesar de la resistencia de la sección rítmica, la visión de John Deacon encontró un aliado crucial en Freddie Mercury. El vocalista se apasionó con la idea de explorar el sonido funk y apoyó incondicionalmente la dirección minimalista del tema, cantando con una intensidad rítmica que complementaba la sequedad de la instrumentación. May recordó que tanto Deacon como Mercury insistieron en que la batería debía sonar “escasa y compacta”, una decisión que finalmente prevaleció en la mezcla final.

El tiempo validó la apuesta arriesgada de Deacon. El sencillo no solo alcanzó el número uno en el Billboard Hot 100 de Estados Unidos, sino que se convirtió en el sencillo más vendido de la banda en ese país, vendiendo más de 4 millones de copias. La canción logró cruzar barreras demográficas, sonando tanto en estaciones de rock como en las de R&B y música urbana, ampliando la base de seguidores del grupo a nivel global.

Lo que en 1980 fue motivo de discusión en el estudio, hoy es considerado un movimiento maestro de reinvención. La incomodidad creativa descrita por May resultó ser el catalizador que permitió a Queen sobrevivir al cambio de década y mantenerse vigente en un panorama musical en constante evolución.

Lionel Richie y Earth, Wind & Fire anuncian gira conjunta para verano 2026

Dos de las fuerzas más influyentes en la historia del pop y el R&B han decidido unir talentos nuevamente. Lionel Richie y la legendaria agrupación Earth, Wind & Fire han anunciado oficialmente el regreso de su exitosa gira conjunta, titulada “Sing a Song All Night Long”. El recorrido abarcará diversas ciudades de América del Norte durante el verano de 2026, ofreciendo una serie de conciertos cargados de los éxitos que definieron las décadas de los 70 y 80.

Un itinerario de 26 ciudades

La gira, producida por Live Nation, tiene programado su inicio para el próximo 24 de junio de 2026 en el Xcel Energy Center de Saint Paul, Minnesota. A lo largo de dos meses, los artistas visitarán un total de 26 ciudades en Estados Unidos y Canadá.

Entre las paradas más destacadas del itinerario se encuentran presentaciones en mercados clave como Toronto, Nueva York y Los Ángeles. El cierre de esta etapa del tour está previsto para el 14 de agosto en Austin, Texas. Este anuncio da continuidad a la colaboración en vivo entre ambos actos, la cual ha demostrado ser un éxito de taquilla en sus ediciones anteriores al reunir himnos como “September”, “Let’s Groove”, “Hello” y “All Night Long (All Night)” en una misma velada.

Actividad previa de Earth, Wind & Fire

Antes de unirse a Lionel Richie para este recorrido masivo, Earth, Wind & Fire mantendrá una agenda activa. La banda tiene programadas presentaciones independientes en festivales y conciertos en solitario durante la primavera, visitando ciudades como Atlanta, Nueva Orleans y Louisville, además de cumplir compromisos internacionales en Australia.

Esta gira representa una oportunidad significativa para ver a dos íconos de la programación habitual de la estación compartiendo escenario, reafirmando la vigencia de la música disco, funk y soul en 2026.

Escucha ‘I Just Might’, la nueva canción de Bruno Mars para 2026

El rey del funk moderno ha vuelto oficialmente. Bruno Mars ha lanzado “I Just Might”, el primer sencillo de su esperado cuarto álbum de estudio, The Romantic, que saldrá a la venta el próximo 27 de febrero. La canción es un regreso a sus raíces, una irresistible pieza de funk y soul con un sabor retro que confirma que la espera ha valido la pena.

“Entraste con una vibra que nunca había visto / Si hablas como caminas, ven y háblame”, canta Mars en el seductor primer verso de la canción. El tema, perfecto para la pista de baile, está acompañado por un video musical inspirado en la estética de los años 70, donde cinco versiones de Bruno Mars forman una banda en un set de televisión de la vieja escuela.

Al anunciar su regreso, el artista declaró en sus redes sociales: “¡Es hora de la fiesta! El autoproclamado ‘Señor del Aura’ está de vuelta”.

El sonido de los 70 con un toque moderno

La producción de “I Just Might” cuenta con un nombre clave: D’Mile, el galardonado productor que fue fundamental en la creación del sonido de Silk Sonic, el aclamado dúo de Mars con Anderson .Paak. Su participación asegura la autenticidad del sonido retro y una calidad musical impecable, continuando la senda del exitoso An Evening With Silk Sonic.

Este sencillo es el primer material en solitario de Bruno Mars en casi una década, desde el lanzamiento de su monumental álbum de 2016, 24K Magic, que arrasó en los Premios Grammy.

El lanzamiento llega justo después de que Mars anunciara su masiva gira mundial de estadios, “The Romantic Tour”, que lo llevará por todo el mundo a partir de abril. Con un nuevo himno del funk ya sonando en la radio, todo está listo para que el 2026 sea, una vez más, el año de Bruno Mars.

La espera terminó: Bruno Mars tiene un nuevo álbum listo

La espera ha terminado. Con un tuit tan breve como contundente, “Mi álbum está terminado”, Bruno Mars ha confirmado la noticia que el mundo de la música llevaba casi una década esperando: su cuarto álbum de estudio en solitario está listo.

Este será el primer trabajo en solitario del aclamado artista desde su monumental éxito de 2016, 24K Magic, un álbum que no solo dominó las listas de popularidad mundiales, sino que también arrasó en los Premios Grammy, llevándose a casa los galardones más prestigiosos, incluyendo Álbum del Año.

Aunque la estrella del pop no ha revelado ni el título ni la fecha de lanzamiento, su simple confirmación ha sido suficiente para desatar la euforia entre sus seguidores y poner en alerta a toda la industria musical.

Una década de éxitos sin un álbum en solitario

A pesar de la larga pausa entre sus proyectos individuales, Bruno Mars no ha estado ausente de los reflectores. En 2021, se unió al talentoso Anderson .Paak para formar el dúo Silk Sonic, un proyecto de R&B y soul que fue aclamado por la crítica y el público. Su álbum, An Evening with Silk Sonic, y su sencillo principal, Leave the Door Open, también triunfaron en los Grammy, demostrando que la capacidad de Mars para crear éxitos atemporales seguía intacta.

Además, en los últimos años ha participado en colaboraciones de alto perfil con artistas como Lady Gaga en “Die With a Smile”, Rosé en “APT.” y Sexxy Red en “Fat Juicy & Wet”, manteniendo su presencia en las listas de éxitos.

Sin embargo, la expectativa por un nuevo álbum completamente suyo, que capture su visión única del funk, el pop y el R&B, ha crecido exponencialmente con cada año que pasaba. Con su anuncio, Bruno Mars se prepara para reclamar su trono como el rey del funk moderno y todo apunta a que el 2026 será el año de su gran regreso.