The Pretenders consolidaron su posición en el rock internacional mediante dos sencillos que definieron etapas contrastantes de su trayectoria. Liderada por Chrissie Hynde, la agrupación británica-estadounidense transitó desde la energía del post-punk inicial hasta un sonido de rock melódico más sofisticado. Estas composiciones no solo dominaron la radio de los años 80, sino que establecieron la autoridad vocal y compositiva de Hynde en una industria altamente competitiva.
La dualidad entre estos éxitos permite observar la evolución técnica del conjunto frente a los cambios en su alineación original. Mientras que la primera pieza capturó la confianza de una banda emergente, la segunda surgió como un ejercicio de resiliencia ante la pérdida de integrantes fundamentales. Ambos temas mantienen una alta rotación en las estaciones de rock clásico en 2026, reafirmando la vigencia del catálogo esencial de la formación.
El ascenso de Brass in Pocket y el dominio de la alineación original
Brass in Pocket se publicó a finales de 1979 como parte del álbum debut homónimo de la banda, alcanzando la primera posición en el Reino Unido en enero de 1980. La canción destacó por su línea de bajo infecciosa y una interpretación vocal que proyectaba una seguridad inquebrantable. Hynde admitió inicialmente tener reservas sobre el potencial del tema, pero la producción de Chris Thomas logró capturar un groove que resultó irresistible para la audiencia global.
El sencillo permitió que The Pretenders conquistaran el mercado de los Estados Unidos, posicionándose dentro del Top 20 del Billboard Hot 100. La estructura rítmica, influenciada por el soul y el rhythm and blues, diferenció a la banda de sus contemporáneos del movimiento new wave. Este éxito inicial validó la química entre Hynde, el guitarrista James Honeyman-Scott, el bajista Pete Farndon y el baterista Martin Chambers.
Back on the Chain Gang: El himno de resiliencia y éxito en Estados Unidos
En 1982, la agrupación lanzó Back on the Chain Gang en un contexto de tragedia personal tras el fallecimiento de Honeyman-Scott. La pieza funcionó como un tributo a su compañero caído y como una declaración de permanencia para el proyecto liderado por Hynde. La canción incorporó arreglos de guitarra más limpios y una percusión que emulaba el sonido de una cuadrilla de trabajo, otorgando a la pista una textura sonora cinematográfica y emotiva.
La composición alcanzó el puesto número cinco en el listado Billboard Hot 100, superando el rendimiento comercial de sus lanzamientos previos en territorio norteamericano. Este hito aseguró el éxito del álbum Learning to Crawl y demostró la capacidad de Hynde para reconstruir la identidad sonora del ensamble. Actualmente, el debate entre seguidores se centra en elegir entre la frescura rebelde de sus inicios o la profundidad melódica de su etapa de consolidación.
Chrissie Hynde se trasladó de Akron, Ohio, a Londres en 1973 con la determinación de integrarse a la escena musical británica. A diferencia de otras artistas de la época, Hynde evitó los roles tradicionales asignados a las mujeres en la industria discográfica de finales de los años 70. Su formación técnica y su profundo conocimiento del rock clásico le permitieron fundar The Pretenders en 1978, asumiendo el liderazgo total de la agrupación desde sus inicios.
La intérprete rechazó cualquier intento de los sellos discográficos por suavizar su imagen o su sonido para el consumo masivo. Hynde se presentó ante el público como una guitarrista y compositora con una autoridad que desafió la hegemonía masculina del punk y la new wave. El lanzamiento de su álbum debut homónimo en 1979 consolidó su posición como una de las figuras más respetadas y potentes del rock internacional.
El liderazgo de Chrissie Hynde frente a The Pretenders
El éxito comercial de la banda se manifestó de forma inmediata con el sencillo Brass in Pocket, el cual alcanzó la primera posición en el Reino Unido. La canción destacó por una estructura rítmica innovadora y una interpretación vocal que proyectaba una seguridad inquebrantable frente a las cámaras. Esta pieza permitió que la agrupación conquistara las listas de popularidad de los Estados Unidos y estableciera un estándar de calidad para el pop-rock.
La trayectoria de Hynde destaca por su capacidad de resiliencia ante las tragedias internas que enfrentó la formación original del cuarteto. Tras el fallecimiento de los integrantes James Honeyman-Scott y Pete Farndon entre 1982 y 1983, la vocalista mantuvo la continuidad del grupo de forma profesional. Producciones posteriores como Learning to Crawl demostraron su habilidad para reconstruir el sonido de la banda sin perder la esencia que los caracterizó.
La vigencia sonora y la integridad artística en 2026
Su registro vocal de contralto y su estilo compositivo honesto influyeron directamente en el desarrollo del rock alternativo de décadas posteriores. Hynde utilizó su plataforma para defender causas sociales y ambientales, manteniendo siempre una independencia creativa frente a las grandes corporaciones musicales. El ingreso de The Pretenders al Salón de la Fama del Rock & Roll en 2005 formalizó el reconocimiento de la industria a su contribución histórica.
Actualmente, la artista continúa publicando material inédito, como el álbum Relentless lanzado recientemente, y realizando giras internacionales con una alta demanda de audiencia. Su presencia escénica conserva la misma energía y actitud directa que definió sus inicios en los clubes londinenses de los años 70. Chrissie Hynde permanece como un referente de autonomía para las nuevas generaciones de músicos que buscan establecer carreras basadas en la integridad.
The Pretenders lanzaron Brass in Pocket a finales de 1979 como el tercer sencillo de su álbum debut homónimo. La canción alcanzó rápidamente la cima de las listas británicas y se convirtió en el primer éxito número uno de la banda en enero de 1980. Este lanzamiento consolidó la presencia internacional de la agrupación liderada por Chrissie Hynde dentro de la escena del rock y el new wave.
James Honeyman-Scott compuso la base melódica mientras que Hynde escribió la letra inspirándose en una conversación captada en el norte de Inglaterra. El título utiliza una expresión de la jerga británica que hace referencia directa a tener dinero en efectivo dentro del bolsillo. La estructura rítmica del tema presentó una combinación innovadora de influencias del soul de la Motown con la actitud del punk londinense.
El origen de la jerga británica y la visión de Hynde
Chrissie Hynde manifestó inicialmente su rechazo hacia la grabación por considerarla demasiado melódica y alejada del sonido crudo del resto del disco. El productor Chris Thomas insistió en mantener el tema dentro del repertorio final debido a su evidente potencial para la radio comercial. La vocalista declaró años después que se sentía insegura sobre la vulnerabilidad que proyectaba su voz en esta pista específica.
La letra proyecta una imagen de determinación personal a través de un personaje que busca captar la atención mediante su propio carisma. La frase “gotta have some” refuerza la intención del protagonista por obtener éxito y reconocimiento en un entorno competitivo. Esta narrativa de empoderamiento conectó con una audiencia joven que buscaba nuevos referentes visuales y sonoros durante el cambio de década.
El ascenso al número uno y el impacto en MTV
El video musical mostró a Hynde interpretando a una mesera en una cafetería tradicional, estableciendo una iconografía clara para el grupo ante las cámaras. La rotación constante del clip en la cadena MTV impulsó las ventas del álbum en el mercado estadounidense de forma masiva durante 1980. La pista alcanzó la posición número 14 en el Billboard Hot 100, asegurando la viabilidad económica de la primera etapa de la banda.
La canción permanece como una pieza inamovible en el repertorio de las estaciones de radio de rock clásico y en las plataformas de reproducción digital. Actualmente, el tema acumula cientos de millones de reproducciones, reafirmando su estatus como una de las composiciones más influyentes del post-punk. La obra sobrevive como un testimonio del equilibrio perfecto entre la rebeldía técnica y la sensibilidad del pop comercial.
Chrissie Hynde, fundadora y vocalista de The Pretenders, manifestó su inconformidad ante el uso persistente de teléfonos móviles durante las presentaciones en vivo. La artista describió esta conducta como una “compulsión extraña” que los asistentes parecen no poder controlar a pesar de las peticiones de los músicos. Hynde utilizó sus redes sociales el pasado 2 de junio para cuestionar la necesidad del público de registrar imágenes en eventos culturales y museos.
La compositora relató que sostuvo una conversación sobre este tema con la cantante Emmylou Harris previo a su espectáculo en el Royal Albert Hall de Londres. Según Hynde, la presencia de dispositivos encendidos genera una atmósfera desagradable que distrae a los intérpretes durante su ejecución sobre el escenario. La artista comparó la molestia visual de las pantallas con el zumbido de un mosquito que impide el descanso nocturno.
El desafío de las restricciones en los espectáculos de rock
Hynde señaló que incluso figuras como Bob Dylan, quien implementa el uso de bolsas selladas para dispositivos, enfrentan audiencias que ignoran las normas. La cantante afirmó que el público actúa bajo un sentimiento de derecho que sobrepasa las solicitudes de privacidad y respeto de los artistas. Esta situación ha llevado a la líder de The Pretenders a considerar el retiro de las giras para buscar una nueva vocación.
La crítica de la intérprete también se extendió a los recintos culturales y exposiciones artísticas internacionales tras una experiencia negativa en una retrospectiva de Van Gogh. Hynde aseguró que dejó de visitar museos debido a la imposibilidad de apreciar las obras de arte entre multitudes que priorizan la captura digital. Para la cantante, la tecnología ha modificado la forma en que el ser humano interactúa con los momentos históricos y artísticos.
Posturas divididas entre los artistas contemporáneos
El debate sobre los celulares en los conciertos muestra visiones opuestas dentro de la industria musical actual. Mientras músicos como Jack White y Placebo mantienen prohibiciones estrictas, Billie Eilish defendió recientemente el uso de dispositivos como una herramienta de conexión generacional. Por su parte, Damon Albarn se opone a las restricciones, argumentando que las prohibiciones podrían sentar precedentes negativos en la libertad de los eventos en vivo.
Recientemente, Chrissie Hynde participó en el sencillo Home To Us de Paul McCartney y lanzó el álbum de versiones Duets Special. A pesar de mantenerse activa en la producción discográfica, su frustración con la cultura del registro digital persiste como un conflicto central en su carrera. La artista concluyó que la necesidad de filmar obstaculiza la conexión genuina que debe existir en una sala de conciertos.
La industria musical de la década de los 80 estableció una iconografía específica en la que la figura femenina ocupaba, con frecuencia, un espacio secundario vinculado a la ornamentación visual. Durante el auge del género conocido como hair metal y el rock pesado, las producciones audiovisuales normalizaron la presencia de mujeres en roles de acompañamiento o bajo el arquetipo de la “groupie”. Los registros técnicos de las filmaciones de la época muestran que la cámara priorizaba la estética de la mujer sobre su capacidad creativa, integrándola como un elemento de validación para el protagonista masculino. Sin embargo, figuras como Joan Jett y Chrissie Hynde desarrollaron trayectorias que obligaron a la industria a replantear la posición de la mujer en el centro de la narrativa del rock.
El análisis histórico realizado este marzo de 2026 señala que la radio y la televisión de finales del siglo XX proyectaron una imagen donde la mujer era, primordialmente, una espectadora del éxito ajeno. Agrupaciones de gran alcance comercial utilizaron modelos y seguidoras en sus videos musicales para reforzar una identidad de rebeldía masculina, dejando poco margen para la representación de instrumentistas o compositoras en los espacios estelares. Este modelo de comunicación visual comenzó a ser cuestionado por artistas que rechazaron los esquemas impuestos por los sellos discográficos de la época, iniciando un proceso de transformación que hoy es objeto de estudio en la sociología de la música.
La representación visual en la era dorada de la cadena MTV
El surgimiento de los canales de videos musicales en 1981 profesionalizó la relación entre la imagen y el sonido, pero también consolidó estereotipos de género que tardarían décadas en desarticularse. En las producciones de bandas de rock pesado, era común observar secuencias donde las mujeres aparecían sin una función narrativa clara, limitándose a ser parte del entorno festivo de los músicos. La crítica especializada indica que esta normalización del rol pasivo femenino fue un estándar de la mercadotecnia de los años 80, diseñada para captar la atención de un sector demográfico específico que asociaba el éxito en el rock con el dominio social.
Los informes de producción de la época detallan que las mujeres que intentaban ingresar a las agrupaciones como instrumentistas enfrentaban barreras técnicas y administrativas. La industria solía relegar a las intérpretes femeninas a géneros considerados más ligeros, como el pop melódico, dificultando su acceso a los circuitos de rock duro. A pesar de este entorno, una serie de creadoras fundamentaron su carrera en la ejecución técnica y el control artístico, demostrando que la credibilidad en el escenario no dependía de la validación externa, sino de la calidad de sus composiciones y su dominio instrumental.
Joan Jett y la construcción de la autonomía con Bad Reputation
La figura de Joan Jett es fundamental para entender la ruptura con el modelo de la mujer como objeto estético. Tras la disolución de The Runaways, la artista enfrentó el rechazo de múltiples sellos discográficos que no consideraban viable a una mujer liderando una banda de rock sin concesiones comerciales. En 1980, la publicación de su sencillo Bad Reputation estableció una declaración de independencia absoluta, donde la letra rechazaba la preocupación por la percepción pública y las normas de conducta femenina tradicionales. Jett fundó su propia compañía discográfica, Blackheart Records, para garantizar el control total sobre su obra.
Técnicamente, Joan Jett adoptó una estética visual que rinde tributo al punk y al rock clásico, utilizando prendas de cuero y una actitud frontal que contrastaba con la sofisticación artificial de las cantantes de pop de la época. Su éxito demostró que la mujer podía ser la arquitecta de su propia carrera, gestionando desde la composición hasta la distribución de sus materiales. La influencia de su técnica de guitarra rítmica se percibe en las agrupaciones que dominaron la radio internacional en los años 90, confirmando que su resistencia profesional fue el motor de un cambio estructural en la industria.
Chrissie Hynde y el liderazgo intelectual en The Pretenders
De forma paralela, Chrissie Hynde consolidó una posición de autoridad creativa al frente de la agrupación The Pretenders. Como vocalista, guitarrista y principal compositora, Hynde evitó ser categorizada exclusivamente por su género, exigiendo el mismo trato profesional que sus colegas masculinos. El álbum debut del grupo, lanzado en 1980, destacó por una producción que integraba la energía del rock con una sofisticación lírica que abordaba temas de poder y vulnerabilidad de forma directa. Hynde profesionalizó la figura de la líder de banda, supervisando cada detalle de la identidad sonora del conjunto.
La crítica internacional resalta que la voz de Chrissie Hynde aportó una madurez necesaria a la radio de los 80, alejándose de los registros agudos convencionales para explorar tonos de barítono que transmitían autoridad. Su capacidad para dirigir a músicos de alto perfil técnico en un entorno de respeto mutuo rompió con la idea de que la mujer requería de protectores en la industria. Álbumes como Learning to Crawl (1984) confirmaron que el rock liderado por mujeres poseía una rentabilidad estable, permitiendo que la banda realizara giras mundiales en recintos de gran capacidad sin depender de los tropos visuales de la “groupie”.
El proceso de desaprendizaje y la revalorización histórica en 2026
La vigencia de estas obras en 2026 se analiza bajo la óptica del desaprendizaje de los estándares del siglo pasado. Los especialistas en cultura pop coinciden en que el legado de Jett y Hynde permitió el surgimiento del movimiento Riot Grrrl y la explosión del rock alternativo femenino de los años 90, con figuras como Alanis Morissette y Shirley Manson. La industria discográfica ha iniciado procesos de preservación de estos catálogos, reconociendo que estas artistas fueron las que eliminaron las etiquetas de género para priorizar la excelencia artística.
Al cumplirse un aniversario más de la lucha por la igualdad en el arte, la figura de la mujer en el rock se presenta como un testimonio de resiliencia y talento. Los analistas señalan que lo que la música enseñó en los 80 debió ser reevaluado para dar paso a una realidad donde la autoría y la ejecución técnica son los únicos valores relevantes. Con la publicación de nuevos archivos biográficos, se confirma que el grito de independencia de las frontwomen clásicas sigue siendo el motor de la innovación musical actual, reafirmando que el control creativo es un derecho inalienable para todos los profesionales del entretenimiento.
Chrissie Hynde, la icónica líder de The Pretenders, ha reafirmado su controvertida petición para que los seguidores habituales de sus conciertos cedan los lugares de la primera fila. En una reciente entrevista con la revista MOJO, la cantante insistió en que “sólo un imbécil podría estar en desacuerdo” con su solicitud, explicando que ver las mismas caras noche tras noche afecta la espontaneidad de sus presentaciones.
La polémica se originó en octubre de 2024, cuando la intérprete de ‘Brass in Pocket’ pidió a sus seguidores más leales “dar una oportunidad a los fans locales” de estar más cerca del escenario. Ahora, Hynde ha profundizado en su razonamiento, admitiendo que la situación le hacía sentir que tenía “un tornillo suelto”.
Una cuestión de espontaneidad para el artista
La cantante de 74 años aclaró que valora la lealtad de sus seguidores. “Claro que quieres que venga la misma gente, porque significa que están disfrutando el show. Y entiendo por qué la gente sigue a una banda”, afirmó. “Si no estás en una banda, lo segundo mejor es seguir a una. Entiendo eso al cien por cien”.
Sin embargo, explicó el efecto que tiene desde la perspectiva del intérprete. “Pero si es la misma gente en la primera fila en todo el mundo, le quita algo de espontaneidad al artista”, detalló. Utilizó un ejemplo para ilustrar su punto: “Porque, ya sabes, ‘Hey, estamos en Varsovia. Nunca he estado en Varsovia. Oh, eres tú otra vez’. Y es así cada noche. Empiezas a sentir que tienes un tornillo suelto”.
Su argumento se centra en la experiencia colectiva y local. “Si estamos tocando en Varsovia, y nunca hemos estado allí, si hay algunos fans locales que quieren estar al frente, déjalos estar al frente. Tú ya has estado en 500 conciertos”, sentenció. Ante la pregunta sobre la reacción negativa que generó, respondió de forma contundente: “Ah, váyanse al diablo. Vamos. Sólo un imbécil podría estar en desacuerdo con eso”.
El ritual solitario antes y después del show
En la misma conversación, Chrissie Hynde también habló sobre su comportamiento antes y después de subir al escenario, admitiendo que no es particularmente “sociable”. “He tenido un pequeño problema en los últimos años porque sólo quiero hacer el show y largarme de allí”, confesó.
Explicó que su preparación no implica un ritual complejo. “No quiero ver a nadie antes de un concierto. No porque esté en una gran meditación. Probablemente sólo estoy comiendo una barra de chocolate y sentada en una silla. Esa es mi meditación”, comentó.
El sentimiento antisocial se intensifica después de la actuación. “Después de un show, simplemente me gusta irme. Y me siento muy antisocial y no creo que eso esté bien”, reflexionó. La razón, según ella, es el cambio de estado mental. “Supongo que no puedo lidiar con las cosas mundanas después de haber estado en esa conciencia elevada en el escenario, donde todo se intensifica”. Este enfoque subraya su total dedicación al momento de la actuación en vivo.
La legendaria líder de The Pretenders, Chrissie Hynde, ha compartido una guía exclusiva, canción por canción, de su nuevo y estelar álbum de versiones, “Duets Special”. El disco, que se lanzará mañana, 17 de octubre, presenta una impresionante lista de colaboradores, incluyendo a Brandon Flowers, Debbie Harry y una participación póstuma del cantante Mark Lanegan.
Compuesto por 13 pistas, el proyecto reúne a Hynde con figuras de la talla de Dave Gahan de Depeche Mode, Shirley Manson de Garbage, Dan Auerbach de The Black Keys y Cat Power. En una reveladora sesión de preguntas y respuestas, Hynde desglosó las historias y motivaciones detrás de cada colaboración.
Colaboraciones Memorables y Anécdotas Íntimas
Uno de los duetos más destacados es su interpretación de “I’m Not In Love” de 10cc junto a Brandon Flowers, el vocalista de The Killers. Hynde explicó que la idea surgió tras pensar en su amigo Kevin Godley, miembro de 10cc. “Gran canción. Brandon fue el ajuste perfecto con su hermosa voz,” comentó.
El álbum también incluye un momento profundamente emotivo: una versión de “Can’t Help Falling In Love” de Elvis Presley con el fallecido Mark Lanegan. Hynde reveló que, a pesar de la colaboración, nunca llegó a conocerlo en persona. “Leí su libro y solo entonces me familiaricé con su música. Me di cuenta de lo que me había estado perdiendo,” confesó. “Nos escribimos por correo electrónico y tenía muchas ganas de conocerlo. Pero el destino tenía otras ideas.”
Otra colaboración inesperada es la que realiza con Debbie Harry de Blondie en una canción de la banda Low. Hynde, una declarada admiradora de Low, pensó que la voz de Harry se adaptaría perfectamente al estilo de la canción. El álbum también la reúne con Julian Lennon para cantar “It’s Only Love”, una canción de The Beatles. Hynde describió esta experiencia como “un momento culminante”.
El Origen Espontáneo del Proyecto
Hynde explicó que la idea del álbum surgió de manera espontánea durante una llamada telefónica con Jörn Weisbrodt, esposo de Rufus Wainwright. “Le dije: ‘Oye, tal vez Rufus y yo deberíamos hacer algo’, y rápidamente garabateé 10 canciones que se me ocurrieron,” relató. Wainwright aceptó la propuesta, y así comenzó el proyecto.
En “Duets Special”, Hynde también colabora con Dan Auerbach, a quien considera uno de sus “héroes de la guitarra”, para resaltar su faceta como cantante. Con Cat Power interpreta un clásico de Morrissey, y con Shirley Manson comparte un vínculo peculiar, ya que ambas tienen una conexión con el pueblo escocés de South Queensferry.
Este álbum sigue a sus trabajos solistas previos, incluyendo una colección de versiones de Bob Dylan en 2021, consolidando su reputación como una intérprete magistral y una artista que sigue explorando nuevos horizontes.
Chrissie Hynde, vocalista de The Pretenders, y el guitarrista Johnny Marr, ex The Smiths, asistieron al concierto de Oasis en Wembley y quedaron impresionados por la fuerza de la banda. Hynde describió a los Gallagher como “un grupo de rock de verdad, exactamente lo que el mundo necesita ahora”.
La pareja de músicos asistió junto a la hija de Marr, Sonny, y James Walbourne, guitarrista de The Pretenders. Chrissie compartió en Instagram su experiencia: además de disfrutar del show, bailó con Kate Moss durante el set de Richard Ashcroft como acto de apertura. Hynde destacó la simplicidad y potencia del espectáculo: “Nada supera a una banda de rock haciendo su trabajo con un show de luces mínimo y sin gente extra en el escenario”.
La relación de Hynde con Oasis viene desde 2015, cuando tocó con Noel Gallagher y Damon Albarn en una versión de Brand New Cadillac para la fiesta de cumpleaños de Paul Simonon. Marr también ha mantenido una estrecha amistad con Hynde desde sus días en The Pretenders y se unió al grupo en Glastonbury 2023 para interpretar clásicos como Back On The Chain Gang.
Oasis continúa su gira Live ‘25, después de sus conciertos en Edinburgh, con próximas fechas en Dublín, Norteamérica y varios países de Asia y Sudamérica.
Chrissie Hynde, líder de The Pretenders, regresa con un nuevo proyecto: Duets Special, un álbum que reúne 13 colaboraciones con figuras de talla mundial, entre ellas Debbie Harry de Blondie y Dan Auerbach de The Black Keys.
Un álbum de colaboraciones estelares
El 17 de octubre se estrenará Duets Special, el nuevo trabajo de Chrissie Hynde que promete ser una celebración de amistades musicales y talento compartido. La artista reveló que el disco contará con 13 duetos cuidadosamente arreglados, con invitados como Debbie Harry, el fallecido Mark Lanegan y Dan Auerbach.
Primer adelanto disponible
El álbum ya tiene disponible su primer sencillo: una versión de Always on My Mind interpretada junto a Rufus Wainwright. Este lanzamiento marca una pausa en la producción de nuevos discos de The Pretenders, ya que Hynde confirmó que no habrá material de la banda este año.
Disponibilidad y formatos
Duets Special estará disponible en vinilo, CD y plataformas digitales. Las preventas ya están activas para quienes deseen asegurar su copia. El trabajo llega después de Relentless, el más reciente álbum de The Pretenders, publicado en 2023.
Una reunión de “viejos amigos”
En redes sociales, Hynde comentó que este proyecto reúne a “viejos amigos” con quienes ha compartido escenarios y experiencias, transformando cada canción en un testimonio de colaboración artística y afinidad personal.