Lionsgate: del cine de franquicias al universo interactivo de los videojuegos

Desde su fundación a finales de los años noventa, Lionsgate ha construido una identidad muy clara dentro de la industria del entretenimiento: detectar historias con alto potencial, convertirlas en franquicias sólidas y hacerlas crecer más allá de la pantalla grande. Su evolución reciente hacia el mundo de los videojuegos no es un giro inesperado, sino la consecuencia natural de una estrategia que siempre ha buscado expandir sus universos narrativos.

Un estudio joven que aprendió a jugar en grande

Lionsgate nació en 1997 como un estudio independiente en un entorno dominado por gigantes históricos de Hollywood. En lugar de competir directamente con superproducciones tradicionales, optó por un modelo más flexible: presupuestos controlados, fuerte énfasis en el cine de género y una lectura muy precisa de los gustos del público.

Esa fórmula le permitió crecer rápidamente y consolidarse con títulos que, sin parecer apuestas descomunales al inicio, terminaron convertidos en fenómenos globales. Con el tiempo, Lionsgate dejó de ser “el estudio alternativo” para convertirse en una auténtica fábrica de franquicias reconocidas en todo el mundo.

Franquicias que trascendieron la sala de cine

El éxito del estudio se explica, en buena medida, por su capacidad para crear sagas con identidad propia y gran longevidad. Series cinematográficas como The Hunger Games, Twilight, Saw o John Wick no solo funcionaron en taquilla, sino que generaron comunidades de fans, estéticas reconocibles y universos narrativos listos para expandirse.

Durante años, esa expansión se dio principalmente hacia la televisión y el streaming, con series derivadas, precuelas y spin-offs. Sin embargo, el crecimiento del mercado del gaming y su peso cultural convirtieron a los videojuegos en el siguiente paso lógico para estas propiedades intelectuales.

Del control remoto al control de consola

A diferencia de otras compañías que han tratado los videojuegos como simples productos licenciados, Lionsgate ha comenzado a verlos como una extensión creativa de sus franquicias. En el pasado, algunas de sus propiedades ya habían tenido adaptaciones modestas, pero el nuevo enfoque es mucho más ambicioso: videojuegos AAA, pensados como grandes producciones capaces de competir con los títulos más importantes del mercado.

Este cambio refleja una comprensión clara del jugador moderno, que busca experiencias profundas, narrativas sólidas y mundos coherentes, no simples adaptaciones superficiales.

Saw: terror psicológico en formato interactivo

El anuncio de un nuevo videojuego basado en Saw marca un regreso importante de la saga al mundo del gaming. Tras más de una década sin lanzamientos relevantes, Lionsgate planea una producción de gran escala que retome la esencia de la franquicia: decisiones morales extremas, tensión constante y una atmósfera opresiva.

Todo apunta a que el juego explorará mecánicas de supervivencia, resolución de acertijos y terror psicológico, permitiendo al jugador vivir en primera persona los dilemas que hicieron famosa a la saga en el cine. Más que replicar las películas, la intención parece ser profundizar en su universo y ofrecer una experiencia inmersiva que solo el formato interactivo puede brindar.

John Wick: acción total al estilo AAA

Por su parte, el proyecto basado en John Wick representa uno de los movimientos más esperados por los fans del cine de acción. La saga protagonizada por Keanu Reeves redefinió el género con su estilo visual, coreografías precisas y un mundo criminal perfectamente estructurado, elementos ideales para un videojuego de alto presupuesto.

Aunque los detalles aún son escasos, se espera una experiencia centrada en combate táctico, armas, artes marciales y narrativa cinematográfica. Sería la primera gran adaptación AAA del personaje, muy por encima de aproximaciones anteriores, y una oportunidad para que el jugador se convierta, literalmente, en el legendario asesino.

Una estrategia de futuro

Con estos proyectos, Lionsgate deja claro que su visión va más allá de producir películas exitosas. El estudio apuesta por construir ecosistemas narrativos, donde una franquicia puede vivir simultáneamente en el cine, la televisión, el streaming y ahora los videojuegos.

La llegada de Saw y John Wick al gaming AAA no solo amplía el alcance de estas sagas, también posiciona a Lionsgate como un actor relevante en la convergencia entre cine y entretenimiento interactivo. En una industria donde las fronteras entre medios son cada vez más difusas, el estudio demuestra que su mayor fortaleza sigue siendo la misma desde 1997: saber hacia dónde se mueve el público y adelantarse al siguiente gran escenario.

Edgar Allan Poe: el escritor que convirtió la mente humana en territorio del miedo

Edgar Allan Poe, nacido el 19 de enero de 1809 en Boston, es una de las figuras más decisivas y enigmáticas de la literatura universal. Poeta, narrador, crítico y teórico del cuento moderno, su obra redefinió la forma de contar historias breves, introdujo una nueva manera de explorar el terror psicológico y sentó las bases del relato detectivesco. Su influencia atraviesa generaciones y continúa vigente en la literatura, el cine y las series contemporáneas.

La vida de Poe estuvo marcada por la pérdida y la inestabilidad desde la infancia. Quedó huérfano a muy temprana edad y fue acogido por John Allan, un próspero comerciante escocés radicado en Richmond, Virginia. Allan nunca lo adoptó legalmente, y la relación entre ambos fue tensa y conflictiva. Las constantes disputas por dinero, expectativas sociales y decisiones de vida llevaron a un distanciamiento definitivo. Esta relación ambigua, marcada por la dependencia y el rechazo, influyó profundamente en el carácter de Poe y en los temas recurrentes de su obra, donde la figura de la autoridad, la pérdida y el abandono aparecen con frecuencia.

Su producción literaria es fundamental para entender la evolución de la narrativa moderna. En la poesía destacan obras como El cuervo, Annabel Lee y Las campanas, textos donde la musicalidad, la obsesión amorosa y la presencia constante de la muerte construyen atmósferas inolvidables. En el terreno del cuento, relatos como El corazón delator, El gato negro, La caída de la Casa Usher, El pozo y el péndulo y La máscara de la Muerte Roja exploran la culpa, la locura, el deterioro mental y la fragilidad humana con una profundidad psicológica inédita en su tiempo.

Uno de los aportes más revolucionarios de Poe fue la creación del relato policial moderno. En Los crímenes de la calle Morgue introdujo al personaje de C. Auguste Dupin, un detective francés que resuelve crímenes no mediante la fuerza o la casualidad, sino a través del razonamiento analítico. Dupin se caracteriza por su capacidad de observación extrema, su pensamiento lógico y lo que Poe llamó “ratiocinio”, una forma de análisis que combina intuición, deducción y comprensión de la mente humana. Este personaje no solo resolvía el misterio central, sino que explicaba paso a paso su proceso mental, convirtiendo al lector en testigo del razonamiento. Dupin es el antecedente directo de figuras como Sherlock Holmes y Hercule Poirot, y estableció las reglas básicas del género: el investigador brillante, el narrador acompañante y el misterio aparentemente imposible.

La muerte de Edgar Allan Poe es uno de los episodios más extraños de la historia literaria. En octubre de 1849 fue encontrado en las calles de Baltimore en estado de delirio, desorientado y vistiendo ropa que no le pertenecía. Murió pocos días después sin poder explicar qué le había sucedido. Entre las teorías que intentan explicar su fallecimiento se encuentra el llamado cooping electoral, una práctica ilegal común en el siglo XIX en Estados Unidos. El cooping consistía en secuestrar personas, mantenerlas encerradas y obligarlas a votar varias veces en una misma elección, cambiándoles de ropa y sometiéndolas a violencia física o alcohol. Algunos historiadores creen que Poe pudo haber sido víctima de este método, ya que fue hallado cerca de un centro de votación el día de elecciones, en condiciones físicas deplorables. Otras teorías apuntan a enfermedades, alcoholismo, envenenamiento o agresiones, pero ninguna ha sido confirmada de manera definitiva.

La influencia de Poe en la literatura de los siglos XX y XXI es profunda. Autores como H. P. Lovecraft retomaron su visión del horror psicológico; Jorge Luis Borges y Julio Cortázar admiraron su precisión narrativa y su concepción del cuento como una estructura perfecta; Ray Bradbury y Stephen King han reconocido su legado en la construcción de atmósferas y en la exploración del miedo interior. Poe demostró que el terror no necesita monstruos externos, sino que puede surgir de la mente humana.

Su obra ha sido adaptada en numerosas ocasiones al cine y la televisión. Cuentos como La caída de la Casa Usher, El pozo y el péndulo, La máscara de la Muerte Roja, El corazón delator y El gato negro han tenido múltiples versiones cinematográficas. En años recientes, su universo ha sido reinterpretado en series contemporáneas como The Fall of the House of Usher, que retoma personajes, símbolos y obsesiones de varios de sus relatos para construir una narrativa moderna inspirada en su obra.

Edgar Allan Poe permanece como una figura esencial de la cultura occidental. Su vida marcada por la tragedia, su muerte envuelta en misterio y una obra que explora los límites de la razón y la emoción lo han convertido en un autor eterno, cuya sombra sigue proyectándose sobre la literatura, el cine y las historias que aún buscan inquietar al lector y al espectador.

MARIA SOLEDAD GUIJOSA VIVANCO. 

ENERO 2026