Netflix anuncia Grown Ups 3 con Adam Sandler y el regreso del elenco original 

Netflix confirmó el desarrollo de Grown Ups 3, nueva entrega de la franquicia de comedia protagonizada por Adam Sandler. La plataforma compartió la primera imagen del proyecto y confirmó el regreso de varios integrantes del elenco original, además de nuevas incorporaciones. 

La película reunirá nuevamente a Sandler con Kevin James, Chris Rock, David Spade, Rob Schneider, Maya Rudolph, Maria Bello y Salma Hayek Pinault. La producción ya comenzó en Nueva Jersey, aunque Netflix todavía no ha anunciado una fecha de estreno. 

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Adam Sandler vuelve con sus compañeros de Grown Ups 

Además del elenco principal, Grown Ups 3 contará con la participación de Jackie Sandler, Shaquille O’Neal, Colin Quinn, Tim Meadows, Cheri Oteri, Ellen Cleghorne y Nick Swardson. La nueva película también sumará a Julie Bowen, Deon Cole y Bailee Madison. 

La franquicia comenzó en 2010 con Grown Ups, una historia centrada en un grupo de amigos que se reúnen después de años para recordar viejos tiempos y enfrentar nuevas etapas de su vida. La segunda película llegó en 2013. 

Grown Ups se convirtió en una de las sagas más taquilleras de Adam Sandler 

La primera película recaudó aproximadamente 271 millones de dólares en taquilla mundial, mientras que Grown Ups 2 consiguió cerca de 246.9 millones de dólares. Ambas producciones tuvieron una buena respuesta comercial a pesar de recibir críticas negativas de especialistas. 

La tercera entrega estará dirigida por Kyle Newacheck, quien ya colaboró con Adam Sandler en proyectos como Murder Mystery y Happy Gilmore 2. El guion y otros detalles de producción todavía no han sido revelados por Netflix. 

La llegada de Grown Ups 3 forma parte de la relación entre Adam Sandler y Netflix, compañía con la que el actor ha desarrollado varios proyectos desde la firma de su acuerdo de producción con Happy Madison Productions. 

Por ahora, Netflix no ha confirmado cuándo llegará la nueva aventura de Lenny Feder y sus amigos a la plataforma. La película continúa en etapa de producción y se espera que la compañía anuncie más detalles posteriormente. 

Burger Boy y Tomboy: los reyes olvidados de las hamburguesas en CDMX

Antes de McDonald’s, Burger King o Carl’s Jr., había unas hamburguesas que conquistaron el paladar de los capitalinos: Burger Boy y Tomboy.

Mucho antes de que los combos gigantes, las apps de entrega y las cadenas internacionales dominaran la conversación gastronómica, la Ciudad de México ya tenía sus propios templos de hamburguesas. Lugares donde las familias iban los fines de semana, los adolescentes tenían sus primeras citas y los niños coleccionaban juguetes mientras soñaban con una malteada gigante.

Burger Boy nació en 1968 y rápidamente se convirtió en uno de los primeros grandes fenómenos de comida rápida en México. Su primera sucursal abrió en San Ángel, sobre Insurgentes Sur, en una época donde el concepto de “fast food” todavía era prácticamente nuevo para el público mexicano.

La cadena no solo vendía hamburguesas: creó todo un universo alrededor de ellas. Las famosas “Brontohamburguesas”, nombres como “Brontodoble” o “Dinotriple”, los “loco-popotes” y los juguetes de dinosaurios se volvieron parte de la infancia de miles de capitalinos durante los años 70 y 80.

Además, Burger Boy entendió muy pronto el poder de la publicidad y la cultura pop. Sus comerciales aparecían constantemente en televisión y contaron con figuras como Chabelo y hasta una joven Salma Hayek. La voz del actor Jorge Arvizu “El Tata” también ayudó a convertir sus anuncios en piezas inolvidables para toda una generación.

Pero mientras Burger Boy dominaba buena parte de la ciudad, otra cadena comenzaba a crear su propia leyenda: Tomboy.

Tomboy apareció a principios de los años 70 y se volvió especialmente famosa por su concepto estilo diner estadounidense. Una de sus sucursales más recordadas estaba sobre Insurgentes Sur, frente al Parque Hundido, convirtiéndose en punto de encuentro para jóvenes, familias y amantes de las hamburguesas y las malteadas.

Tomboy tenía algo diferente: una vibra más cercana a los restaurantes norteamericanos clásicos, con servicio al automóvil, luces neón y enormes vasos de malteada que terminaron formando parte del imaginario urbano de la capital. Para muchos capitalinos, ir a Tomboy era casi una experiencia

aspiracional ligada a la modernidad y al estilo de vida estadounidense que comenzaba a influir en México durante esa época.

Durante años, ambas cadenas protagonizaron una especie de “guerra de hamburguesas” muy chilanga. Cada una tenía sus seguidores fieles, sus recetas favoritas y hasta sus sucursales emblemáticas. Era común escuchar discusiones sobre cuál tenía mejores papas, mejores malteadas o la hamburguesa más grande.

Sin embargo, la llegada de las grandes cadenas estadounidenses a mediados de los años 80 cambió por completo el panorama. La apertura del primer McDonald’s en México marcó el inicio de una nueva era para la comida rápida y poco a poco Burger Boy y Tomboy comenzaron a perder terreno frente al poder financiero y publicitario de las franquicias internacionales.

Con el tiempo, muchas sucursales desaparecieron, otras cambiaron de nombre y algunas terminaron convertidas en nuevos restaurantes. Pero el recuerdo permaneció intacto.

Hoy, Burger Boy y Tomboy siguen viviendo en la memoria colectiva de la Ciudad de México como símbolos de una época donde salir por una hamburguesa era mucho más que comer: era parte de la vida social, familiar y cultural de toda una generación de capitalinos.

“The Karate Kid” y “Clueless” son declaradas patrimonio nacional en Estados Unidos

La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos ha anunciado la nueva lista de películas seleccionadas para su preservación en el Registro Nacional de Cine (National Film Registry). La selección de este año destaca por un fuerte componente de nostalgia ochentera y noventera, reconociendo oficialmente a cintas que definieron la cultura pop de finales del siglo XX. Títulos emblemáticos como The Karate Kid (El Karate Kid), Clueless (Ni idea) y The Big Chill (Reencuentro) han sido elegidos por su importancia cultural, histórica y estética, asegurando su conservación para las futuras generaciones.

“Lijar y pulir”: El legado de Daniel-san es inmortal

Para la generación que creció en los 80, la inclusión de The Karate Kid (1984) es un reconocimiento esperado. La cinta dirigida por John G. Avildsen, protagonizada por Ralph Macchio y Pat Morita, no solo desató una fiebre mundial por las artes marciales, sino que introdujo frases y conceptos —como la “patada de la grulla”— que permanecen vigentes cuatro décadas después. La Biblioteca del Congreso destacó cómo la película aborda temas de superación personal y la relación mentor-alumno, elementos que la han mantenido relevante, impulsada recientemente por el éxito de la serie Cobra Kai.

Asimismo, el cine de los 90 recibe su homenaje con Clueless (1995). La adaptación moderna de la novela Emma de Jane Austen, protagonizada por Alicia Silverstone, es reconocida por su agudo guion y su impacto en la moda adolescente. La película capturó el espíritu de una época en Beverly Hills, transformando el lenguaje juvenil y estableciendo a Amy Heckerling como una directora clave del género.

La banda sonora de una generación: ‘The Big Chill’

Para la audiencia de Stereo Cien, la inclusión de The Big Chill (1983) tiene una resonancia musical especial. Dirigida por Lawrence Kasdan, la película es famosa no solo por su elenco estelar (Glenn Close, Jeff Goldblum, William Hurt), sino por su banda sonora. La colección de éxitos de Motown y rock de los 60 que acompaña la trama sobre un grupo de amigos reunidos tras un funeral, se convirtió en uno de los discos más vendidos de la década, redefiniendo el uso de la música preexistente en el cine.

El registro también ha abierto sus puertas al terror de culto con The Thing (La Cosa, 1982) de John Carpenter. Criticada en su estreno, la cinta es hoy valorada como una obra maestra de los efectos prácticos y la paranoia, demostrando cómo la percepción del arte cambia con el tiempo.

Salma Hayek, Tom Hanks y la animación moderna

La diversidad de la selección abarca también el talento latino. Frida (2002), la cinta biográfica producida y protagonizada por Salma Hayek, ha sido seleccionada por su vibrante representación de la pintora mexicana Frida Kahlo y su impacto en la visibilidad del arte latinoamericano en Hollywood.

En el drama serio, Philadelphia (1993) ingresa al registro. La película, que le valió un Oscar a Tom Hanks, es reconocida por ser una de las primeras producciones de gran presupuesto en abordar directamente la crisis del VIH/SIDA y la homofobia.La lista se completa con títulos contemporáneos que ya se consideran clásicos: la complejidad onírica de Inception (El Origen, 2010) de Christopher Nolan; la estética simétrica de The Grand Budapest Hotel (El Gran Hotel Budapest, 2014) de Wes Anderson; y la excelencia en animación de The Incredibles (Los Increíbles, 2004) de Pixar. Además, el documentalista Ken Burns ingresa por primera vez a la lista, subrayando la importancia del cine de no ficción. Con estas adiciones, el Registro Nacional de Cine reafirma su misión de proteger el patrimonio audiovisual que ha moldeado la identidad global.