Burger Boy y Tomboy: los reyes olvidados de las hamburguesas en CDMX

Antes de McDonald’s, Burger King o Carl’s Jr., había unas hamburguesas que conquistaron el paladar de los capitalinos: Burger Boy y Tomboy.

Mucho antes de que los combos gigantes, las apps de entrega y las cadenas internacionales dominaran la conversación gastronómica, la Ciudad de México ya tenía sus propios templos de hamburguesas. Lugares donde las familias iban los fines de semana, los adolescentes tenían sus primeras citas y los niños coleccionaban juguetes mientras soñaban con una malteada gigante.

Burger Boy nació en 1968 y rápidamente se convirtió en uno de los primeros grandes fenómenos de comida rápida en México. Su primera sucursal abrió en San Ángel, sobre Insurgentes Sur, en una época donde el concepto de “fast food” todavía era prácticamente nuevo para el público mexicano.

La cadena no solo vendía hamburguesas: creó todo un universo alrededor de ellas. Las famosas “Brontohamburguesas”, nombres como “Brontodoble” o “Dinotriple”, los “loco-popotes” y los juguetes de dinosaurios se volvieron parte de la infancia de miles de capitalinos durante los años 70 y 80.

Además, Burger Boy entendió muy pronto el poder de la publicidad y la cultura pop. Sus comerciales aparecían constantemente en televisión y contaron con figuras como Chabelo y hasta una joven Salma Hayek. La voz del actor Jorge Arvizu “El Tata” también ayudó a convertir sus anuncios en piezas inolvidables para toda una generación.

Pero mientras Burger Boy dominaba buena parte de la ciudad, otra cadena comenzaba a crear su propia leyenda: Tomboy.

Tomboy apareció a principios de los años 70 y se volvió especialmente famosa por su concepto estilo diner estadounidense. Una de sus sucursales más recordadas estaba sobre Insurgentes Sur, frente al Parque Hundido, convirtiéndose en punto de encuentro para jóvenes, familias y amantes de las hamburguesas y las malteadas.

Tomboy tenía algo diferente: una vibra más cercana a los restaurantes norteamericanos clásicos, con servicio al automóvil, luces neón y enormes vasos de malteada que terminaron formando parte del imaginario urbano de la capital. Para muchos capitalinos, ir a Tomboy era casi una experiencia

aspiracional ligada a la modernidad y al estilo de vida estadounidense que comenzaba a influir en México durante esa época.

Durante años, ambas cadenas protagonizaron una especie de “guerra de hamburguesas” muy chilanga. Cada una tenía sus seguidores fieles, sus recetas favoritas y hasta sus sucursales emblemáticas. Era común escuchar discusiones sobre cuál tenía mejores papas, mejores malteadas o la hamburguesa más grande.

Sin embargo, la llegada de las grandes cadenas estadounidenses a mediados de los años 80 cambió por completo el panorama. La apertura del primer McDonald’s en México marcó el inicio de una nueva era para la comida rápida y poco a poco Burger Boy y Tomboy comenzaron a perder terreno frente al poder financiero y publicitario de las franquicias internacionales.

Con el tiempo, muchas sucursales desaparecieron, otras cambiaron de nombre y algunas terminaron convertidas en nuevos restaurantes. Pero el recuerdo permaneció intacto.

Hoy, Burger Boy y Tomboy siguen viviendo en la memoria colectiva de la Ciudad de México como símbolos de una época donde salir por una hamburguesa era mucho más que comer: era parte de la vida social, familiar y cultural de toda una generación de capitalinos.

Teotihuacán: Un Viaje al Corazón de la Ciudad de los Dioses

¡Hola, intrépidos viajeros! Permítanme transportarlos a un lugar donde el tiempo parece detenerse y la historia cobra vida en cada piedra: Teotihuacán. Si buscan una aventura que despierte su espíritu explorador y los conecte con el misterio de civilizaciones antiguas, la “Ciudad de los Dioses” es, sin duda, su próximo destino. A solo un breve trayecto de la vibrante Ciudad de México, Teotihuacán se alza majestuosa, invitándonos a caminar por las mismas avenidas que alguna vez pisaron sus enigmáticos habitantes.

Descubriendo los Secretos de Teotihuacán: Qué Hacer en la Ciudad de los Dioses

Desde el momento en que uno pone un pie en la Calzada de los Muertos, la avenida principal que atraviesa el sitio arqueológico, la magnitud de Teotihuacán te envuelve. A ambos lados se alzan imponentes estructuras, testigos silenciosos de un pasado glorioso.

  • Ascender la Pirámide del Sol: Esta es una experiencia que no pueden perderse. Subir sus escalones es un peregrinaje que recompensa con vistas panorámicas que quitan el aliento. Desde la cima, la inmensidad de Teotihuacán se extiende ante sus ojos, y es fácil sentirse insignificante ante tal grandeza, pero a la vez, increíblemente conectado con la energía ancestral del lugar. Imaginen las ceremonias que se llevaron a cabo aquí, las ofrendas, los rituales. ¡Es pura magia!
  • Explorar la Pirámide de la Luna: Ubicada al final de la Calzada de los Muertos, la Pirámide de la Luna es otro ícono de Teotihuacán. Aunque no se puede subir hasta la cima como en la del Sol, sus plataformas ofrecen una perspectiva única de la calzada y del complejo de Quetzalpapálotl. Es un punto ideal para capturar fotografías impresionantes y reflexionar sobre la simetría y el urbanismo de esta antigua metrópolis.
  • Admirar el Palacio de Quetzalpapálotl: Este palacio, cercano a la Pirámide de la Luna, es una joya oculta de Teotihuacán. Sus columnas talladas con la imagen del mítico Quetzalpapálotl (mariposa-quetzal) son una muestra impresionante del arte y la arquitectura teotihuacana. Los murales, aunque algunos están deteriorados, aún revelan la sofisticación de esta civilización. Es un rincón que les recomiendo explorar con calma para apreciar los detalles.

Para los más arriesgados

Si eres de esos exploradores que desea conocer más a fondo la ciudad, no debes dejar pasar también esos espacios poco conocidos y que sin duda te elevarán la visión de nuestra cultura.

  • Pasear por la Ciudadela y el Templo de Quetzalcóatl: En el extremo sur de la Calzada de los Muertos, la Ciudadela es un vasto complejo que alberga el Templo de Quetzalcóatl. Este templo es famoso por sus impresionantes esculturas de cabezas de serpientes emplumadas (Quetzalcóatl) y de Tláloc, el dios de la lluvia. La precisión y el detalle de estas tallas son asombrosos y nos hablan de la profunda cosmovisión de los teotihuacanos.
  • Visitar el Museo de Sitio de Teotihuacán: Para complementar su experiencia, no olviden visitar el museo. Aquí encontrarán artefactos, maquetas y explicaciones que les ayudarán a entender la complejidad de la cultura teotihuacana, sus costumbres, sus dioses y su vida cotidiana. Es el lugar perfecto para poner en contexto todo lo que han visto al aire libre.
Teotihuacan foro por Viajante Dibujero

Consejos para tu Aventura en Teotihuacán

Para que su visita a Teotihuacán sea perfecta, les dejo algunos consejos de un viajero a otro:

  • Lleguen temprano: La “Ciudad de los Dioses” es muy popular, y llegar a primera hora de la mañana (cuando abren) les permitirá disfrutar de las pirámides con menos gente y una temperatura más agradable.
  • Protéjanse del sol: Lléven protector solar, sombrero o gorra, y lentes de sol. El sol puede ser implacable, especialmente en la cima de las pirámides.
  • Hidratación: Carguen una botella de agua reutilizable. Hay puntos de venta, pero es mejor tener la suya siempre a mano.
  • Calzado cómodo: Van a caminar mucho, y los terrenos pueden ser irregulares, así que unas buenas zapatillas son esenciales.
  • Consideren un guía: Contratar un guía certificado en la entrada puede enriquecer enormemente su visita, revelando historias y detalles que de otra forma pasarían desapercibidos.
  • Exploren los alrededores: Después de recorrer la zona arqueológica, pueden disfrutar de la gastronomía local en los restaurantes cercanos o incluso experimentar un paseo en globo aerostático al amanecer para una perspectiva inolvidable de Teotihuacán.
Evento en Teotihuacan foto por Alex Wolf MX

Por Qué Teotihuacán Debe Estar en Tu Lista de Viajes

Teotihuacán es mucho más que un conjunto de ruinas; es un portal a un pasado misterioso, un testimonio de la grandeza humana y una fuente inagotable de energía. Caminar por sus avenidas es sentir la historia bajo tus pies y la grandeza de una civilización que, aunque hoy es un enigma, dejó un legado imponente. Así que, si están buscando una aventura que combine historia, cultura, paisajes impresionantes y una pizca de misterio, ¡prepárense para enamorarse de la “Ciudad de los Dioses”!