Las mejores colaboraciones de David Bowie

Hoy, 8 de enero, el mundo celebra el nacimiento de David Bowie, el “Starman” que habría cumplido 79 años. Más allá de su genio como artista en solitario, su cumpleaños es la ocasión perfecta para recordar una de sus facetas más fascinantes: la de ser un catalizador creativo, un colaborador generoso que elevó a todos los que trabajaron con él.

Bowie entendía que la música era un diálogo. Sabía cómo obtener lo mejor de sus músicos, dándoles la libertad de expresarse. “Le digo a la gente que Bowie es el mejor productor con el que he trabajado, porque me dejaba hacer lo mío”, comentó alguna vez su pianista, Mike Garson.

Pero su genio colaborativo brilló con más fuerza cuando se unió a otros gigantes. Estas son algunas de las alianzas que definieron su legado.

Queen: Un choque de titanes en ‘Under Pressure’ (1981)

Posiblemente el dúo más grande de la historia del rock. Surgida de una sesión de improvisación en Suiza, la canción es un duelo vocal épico entre dos de las voces más poderosas de la música. La línea de bajo de John Deacon es legendaria, pero es la interacción entre la emotividad de Bowie y la teatralidad de Freddie Mercury lo que convierte a Under Pressure en una obra maestra inmortal.

John Lennon: El funk que conquistó América con ‘Fame’ (1975)

En una jam session casual, Bowie y el ex-Beatle John Lennon dieron vida a Fame. Construida sobre un riff de guitarra de Carlos Alomar, la canción se convirtió en el primer número 1 de Bowie en Estados Unidos. La influencia de Lennon es palpable en los coros y en la actitud mordaz de la letra, una crítica a los vacíos de la celebridad.

Iggy Pop: El rescate de una leyenda en Berlín (1977)

Tras la caída de The Stooges, la carrera de Iggy Pop estaba en ruinas. Bowie lo llevó a Berlín y se convirtió en su principal socio creativo, produciendo y co-escribiendo sus dos primeros álbumes en solitario, The Idiot y Lust for Life. De esta colaboración nacieron himnos como “The Passenger” y la propia “Lust for Life”, rescatando a Iggy y regalando al mundo dos pilares del post-punk.

De Mick Jagger a Arcade Fire: Un legado de uniones

La lista es interminable: desde el divertido dueto con Mick Jagger en “Dancing in the Street” para Live Aid, hasta su colaboración con el pionero electrónico Giorgio Moroder en “Cat People”. En sus últimos años, demostró su vigencia prestando su voz inconfundible a Arcade Fire en la canción “Reflektor”, apadrinando a una nueva generación.

En su cumpleaños, recordamos a Bowie no como una estrella solitaria, sino como una constelación que hizo que otras estrellas brillaran con más intensidad.

Ridley Scott dice que prefiere ver sus propias películas que las actuales

El legendario director Ridley Scott, conocido por ser tan brillante como franco, ha lanzado una dura crítica contra el estado actual del cine, afirmando que la mayoría de las películas modernas son “mierda” y que, en su lugar, ha comenzado a volver a ver sus propias obras.

En una reciente charla en el BFI Southbank, el director de clásicos como Blade Runner, Alien y Gladiator no se guardó nada. “La cantidad de películas que se hacen hoy en día, literalmente a nivel global, son millones. No miles, millones… y la mayor parte es mierda”, sentenció.

Scott, de 87 años, sugirió que los efectos digitales se utilizan para “salvar y encarecer” películas que no tienen “una gran idea sobre el papel primero”. Su diagnóstico fue contundente: “Ahora mismo, estoy encontrando mediocridad, nos estamos ahogando en la mediocridad”.

“Son Bastante Buenas y no Envejecen”

La solución del director a este panorama desolador ha sido recurrir a su propio y aclamado catálogo. “Así que lo que hago —es algo horrible— es que he empezado a ver mis propias películas, ¡y en realidad son bastante buenas! Y además, no envejecen”, afirmó.

“Vi Black Hawk Down la otra noche y pensé: ‘¿Cómo demonios me las arreglé para hacer eso?'”, continuó. A pesar de su pesimismo, Scott admitió que “ocasionalmente, sale una buena [película], y es un alivio que haya alguien ahí fuera haciendo un buen cine”.

Su Visión sobre ‘Alien’ y el Fin de una Era

Scott también aprovechó para hablar de Alien, la franquicia de ciencia ficción que él mismo inició. A principios de este año, descartó volver a dirigir una película de la saga, argumentando que ya ha “hecho suficiente”.

Su opinión sobre el rumbo que tomó la franquicia también es dura. “Creo que la mía fue bastante buena, y creo que la de [James] Cameron fue buena, y tengo que decir que el resto no fueron muy buenas”, declaró. “Y pensé: ‘Joder, ese es el final de una franquicia que debería ser tan importante como Star Trek o Star Wars'”.

Las declaraciones de Ridley Scott, un maestro que ha definido géneros enteros, son un llamado de atención a una industria que, según él, ha priorizado la cantidad sobre la calidad.

La historia de “The Jean Genie” de David Bowie

Un día como hoy, 6 de octubre, pero de 1972, en medio de su primera y caótica gira por Estados Unidos, David Bowie entró a los estudios RCA en Nueva York y grabó en una sola toma uno de los riffs más crudos y pegajosos de la historia del rock: “The Jean Genie”. La canción no solo se convertiría en el primer sencillo de su próximo álbum, Aladdin Sane, sino en una de las piedras angulares del movimiento glam rock.

“The Jean Genie” es un rock and roll directo, sucio y con una energía arrolladora, construido sobre un riff de guitarra bluesero y potente interpretado por su legendario guitarrista, Mick Ronson. La canción fue escrita en el autobús de la gira, y su letra, llena de imágenes surrealistas y decadentes, estaba inspirada en dos figuras clave de la cultura estadounidense: Iggy Pop y la socialité Cyrinda Foxe.

Un Homenaje a Iggy Pop y la “Chica de Nueva York”

Bowie mismo describió la canción como “un pastiche de la América de los ‘sleazy diners’ y las groupies”. El personaje de Jean Genie era, en esencia, una versión ficcionalizada de Iggy Pop, un “chimpancé con un pene de nieve” y “pelo tan largo como el de una chica”.

La canción captura la energía cruda y el peligro que Bowie admiraba en su amigo. Fue su intento de crear un rock and roll directo y sin adornos, una respuesta a la escena estadounidense que lo estaba fascinando.

El Nacimiento de Aladdin Sane

“The Jean Genie” fue la primera canción grabada para el álbum Aladdin Sane (1973), un disco que Bowie describió como “Ziggy Stardust va a América”. Si Ziggy Stardust era sobre la fantasía de una estrella de rock alienígena, Aladdin Sane era sobre la realidad fracturada y a menudo violenta de la fama en Estados Unidos.

El sonido más duro y agresivo de “The Jean Genie” marcó la pauta para un álbum que se alejaría del pop para adentrarse en un rock más afilado, con influencias de The Rolling Stones y el blues.

Hoy, 53 años después de su grabación, “The Jean Genie” sigue siendo un torbellino de energía, el sonido de un genio en la cima de su poder creativo, absorbiendo el mundo a su alrededor y transformándolo en tres minutos de rock and roll inmortal.