Destinos virales vs realidad: cuando las redes sociales venden un viaje… que no siempre existe

Viajar nunca había sido tan visual como ahora. Basta abrir Instagram o TikTok para encontrarse con playas perfectas, ciudades de ensueño y paisajes que parecen irreales. Pero detrás de esa estética cuidadosamente construida, hay una conversación que cada vez toma más fuerza: no todo lo que se ve en redes sociales es como parece.

Hoy, el turismo vive una especie de “ilusión colectiva”, donde los destinos más populares también son, en muchos casos, los más idealizados.

El fenómeno: viajar para la foto

El llamado “turismo de redes sociales” ha transformado la forma en que elegimos destinos. La lógica es simple: mientras más fotogénico es un lugar, más se comparte… y más personas quieren visitarlo.

Este ciclo genera una expectativa altísima que, en la práctica, no siempre se cumple. Muchas de las imágenes que se vuelven virales están cuidadosamente encuadradas, editadas o tomadas en horarios específicos para evitar mostrar multitudes, precios elevados o condiciones reales del entorno.

El resultado: viajeros que llegan con una idea idealizada… y se enfrentan a una experiencia completamente distinta.

Los destinos más “exagerados” por redes sociales

No significa que sean malos lugares, pero sí que su percepción digital suele estar muy lejos de la realidad. Entre los más señalados destacan:

  • Santorini (Grecia): icónica por sus casas blancas, pero con saturación turística en temporada alta.
  • Bali (Indonesia): templos y paisajes virales que en realidad suelen estar rodeados de filas de turistas esperando la foto perfecta.
  • París (Francia): romantizada en redes, pero también caótica, costosa y con ritmos urbanos intensos.
  • Maldivas: símbolo de lujo accesible en redes, cuando en realidad es un destino exclusivo y costoso.
  • Dubái (Emiratos Árabes Unidos): espectacular, pero también percibido como artificial y extremo en clima y precios.
  • Tulum (México): pasó de paraíso bohemio a destino saturado y caro.
  • Venecia (Italia): belleza histórica opacada por multitudes constantes.
  • Machu Picchu (Perú): impresionante, pero con logística exigente y restricciones estrictas.
  • Times Square (Nueva York): impactante en fotos, abrumador en la experiencia real.

El problema de fondo: el sobreturismo

Este fenómeno no solo afecta la percepción del viajero, también impacta directamente a los destinos.

El llamado sobreturismo ocurre cuando la cantidad de visitantes supera la capacidad de un lugar, afectando tanto la experiencia turística como la vida de los residentes.

Calles saturadas, precios elevados, pérdida de autenticidad y presión sobre recursos naturales son algunas de sus consecuencias.

La nueva tendencia: viajar diferente

Frente a este escenario, una nueva generación de viajeros —especialmente la Generación Z— está cambiando las reglas.

Hoy, más que perseguir destinos virales, buscan experiencias auténticas, menos saturadas y más conectadas con la naturaleza o la cultura local.

Esto ha impulsado el interés por lugares menos conocidos, donde la experiencia no depende de una foto perfecta, sino de lo que realmente se vive.

Destinos que están ganando terreno (y por qué)

En contraste con los lugares sobreexpuestos, hay una tendencia clara hacia destinos que ofrecen:

  • Naturaleza sin filtros: Patagonia, Islandia o zonas del norte de México.
  • Ciudades alternativas: Lisboa frente a París, Kioto rural frente a Tokio.
  • Playas menos saturadas: Belice o Costa Rica frente a destinos masivos del Caribe.
  • Experiencias locales: pueblos, rutas culturales y turismo comunitario.

La lógica es distinta: menos pose, más experiencia.

El verdadero viaje

El reto actual no es encontrar el destino más “instagrameable”, sino el más significativo.

Porque viajar, en el fondo, no se trata de replicar una imagen… sino de construir una propia.

En una era donde todo parece diseñado para ser fotografiado, el verdadero lujo empieza a ser algo mucho más simple: descubrir un lugar sin filtros.

MARIA SOLEDAD GUIJOSA VIVANCO.

ABRIL DE 2026

Iruya, el “pueblo de las nubes”, impulsa el turismo alternativo en Argentina este invierno

En el norte de Argentina, Iruya, conocido popularmente como el “pueblo de las nubes”, se consolida este invierno como uno de los destinos alternativos más atractivos para viajeros que buscan algo distinto al turismo tradicional. Ubicado en la provincia de Salta, en un entorno montañoso que parece suspendido entre cerros y barrancas, Iruya ofrece una experiencia donde la naturaleza, la cultura y el ritmo pausado se convierten en protagonistas.

Durante los meses de invierno, el clima seco y las temperaturas frescas favorecen la visita a este pequeño poblado de calles empedradas, casas de adobe y vistas panorámicas que parecen sacadas de una postal. A diferencia de otros destinos masificados, Iruya propone un viaje introspectivo, ideal para quienes buscan desconectarse del ruido urbano y reconectar con paisajes imponentes y tradiciones vivas.

Uno de los grandes atractivos del llamado “pueblo de las nubes” es su entorno natural. Rodeado de montañas, ríos y senderos, el destino invita al turismo de caminatas, la fotografía de paisaje y la contemplación. El acceso, aunque desafiante, forma parte de la experiencia: llegar a Iruya implica atravesar caminos de altura que refuerzan la sensación de estar entrando a un lugar fuera del tiempo.

En el plano cultural, Iruya conserva una identidad profundamente ligada a las comunidades originarias y a las tradiciones del norte argentino. La vida cotidiana, las celebraciones religiosas, la música, la gastronomía y la artesanía local permiten al visitante acercarse a una cultura que se mantiene viva y auténtica. Platos regionales, tejidos artesanales y festividades tradicionales forman parte del atractivo que distingue al destino.

El creciente interés por Iruya refleja una tendencia más amplia dentro del turismo argentino: la búsqueda de destinos alternativos, menos concurridos y con propuestas auténticas. Viajeros nacionales e internacionales comienzan a valorar experiencias que privilegian el contacto con la naturaleza, la historia local y la hospitalidad comunitaria, por encima de los grandes centros turísticos.

Además, este tipo de destinos impulsa un modelo de turismo más sostenible, donde el impacto económico beneficia directamente a las comunidades locales y se promueve el cuidado del entorno natural y cultural. Iruya se presenta así como un ejemplo de cómo el turismo puede crecer sin perder identidad ni equilibrio.

En un contexto donde cada vez más personas buscan viajar con sentido, el “pueblo de las nubes” se posiciona como una alternativa ideal para este invierno: un destino que no solo se visita, sino que se vive, se observa y se recuerda.

MARIA SOLEDAD GUJOSA VIVANCO

FEBRERO DE 2026

Turismo en México: Motor de Empleo y Recuperación, con Cifras Récord Post-Pandemia

El sector turístico en México ha demostrado una notable resiliencia y un dinamismo acelerado tras la crisis sanitaria de 2020. Los datos recientes de 2025 consolidan al país como una potencia turística global, con avances significativos en la generación de empleo y una derrama económica que ya supera los niveles prepandemia.

El indicador laboral es uno de los más sólidos del sector, reflejando una recuperación robusta y sostenida.

  • Empleos Récord: Al cierre del segundo trimestre de 2025 (abril-junio), la población ocupada en el sector turístico ascendió a cerca de 4.988 millones de personas, lo que representa aproximadamente el 9.2% del empleo nacional.
  • Recuperación Post-Pandemia: La cifra actual supera en más de 500 mil empleos a los niveles históricos registrados antes de la pandemia (primer trimestre de 2020), lo que equivale a un aumento del 11.2%.
  • Aporte al Empleo Femenino y Juvenil: El sector se ha posicionado como el principal generador de empleo para jóvenes y el segundo para mujeres en el país, consolidándose como un motor de inclusión y desarrollo social.

El impacto económico del turismo en México se mantiene al alza, con proyecciones optimistas para el cierre de 2025, a pesar de las fluctuaciones en el Producto Interno Bruto (PIB) turístico:

  • Proyección Récord del PIB Turístico: El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) estima que el sector turístico mexicano aportará una cifra histórica de $281 mil millones de dólares a la economía nacional para finales de 2025. Esto representaría un crecimiento interanual del 2.4% y consolidaría su contribución a más del 15% del PIB nacional total.
  • Gasto de Visitantes Internacionales: Se espera que el gasto de turistas internacionales ascienda a $39.6 mil millones de dólares en 2025, un aumento estimado del 7.5% respecto a los máximos de 2019, reflejando que los turistas no solo llegan en mayor número (se prevén 63.7 millones

de visitantes internacionales de enero a agosto de 2025, un 13.7% más que en 2024), sino que gastan más en promedio.

Consumo Interno Fuerte: El consumo turístico interior, pilar del mercado nacional, también muestra solidez, con un crecimiento trimestral del 0.6% en el primer trimestre de 2025, impulsando los servicios turísticos en todo el país.

México ha logrado transformar la resiliencia de la pandemia en crecimiento acelerado, haciendo del turismo un pilar de su recuperación económica. Con una cifra de empleo turístico que supera significativamente los niveles históricos y una derrama económica proyectada a alcanzar máximos récord, el país demuestra la solidez de su infraestructura y la diversidad de su oferta. El desafío futuro no es solo mantener el ritmo de llegada de visitantes, sino garantizar que este crecimiento se traduzca en empleos de mayor calidad y un desarrollo sostenible y redistributivo, especialmente en las comunidades y Pueblos Mágicos que son el corazón de su atractivo.