CÓMO CREAR UNA CONTRASEÑA REALMENTE SEGURA

Las contraseñas siguen siendo la primera línea de defensa para proteger nuestra información digital. Correo electrónico, redes sociales, servicios de streaming, compras en línea e incluso cuentas bancarias dependen de ellas, por lo que utilizar una clave fácil de adivinar puede convertirse en un riesgo importante.

Una contraseña segura debe ser, ante todo, larga y única. Una buena referencia es utilizar al menos 16 caracteres, combinando letras mayúsculas y minúsculas, números y símbolos, pero evitando palabras comunes, nombres, fechas de nacimiento o cualquier información personal que pueda relacionarse fácilmente con nosotros.

Una forma sencilla de crearla es partir de una frase que podamos recordar y convertirla en una combinación más compleja. Podemos utilizar diferentes mayúsculas, sustituir algunas letras por números e incorporar símbolos. La clave está en que sea suficientemente larga y difícil de predecir.

Uno de los errores más comunes es utilizar la misma contraseña para diferentes servicios. Puede parecer práctico, pero representa un riesgo importante. Si una plataforma sufre una filtración y esa contraseña también se utiliza en nuestro correo, redes sociales o tiendas en línea, los atacantes pueden intentar utilizar automáticamente esas mismas credenciales en otros servicios. Esta técnica se conoce como “credential stuffing”.

Para evitar tener que memorizar decenas de contraseñas diferentes existen los administradores de contraseñas. Estas herramientas pueden generar claves aleatorias, almacenarlas de forma cifrada y sincronizarlas entre diferentes dispositivos. Algunas incluso pueden alertarnos cuando una contraseña aparece en una filtración conocida.

Pero hay una segunda barrera que también debemos activar: la autenticación en dos pasos o 2FA. Con ella, además de introducir nuestra contraseña, debemos proporcionar una segunda forma de verificación, generalmente mediante un código temporal o un dispositivo autorizado.

Esto significa que incluso si alguien consigue nuestra contraseña mediante una filtración o un intento de phishing, tendrá una dificultad adicional para entrar en nuestra cuenta.

Y aquí viene otro dato importante: actualmente no es necesario cambiar todas nuestras contraseñas cada cierto tiempo simplemente por rutina. Las recomendaciones modernas señalan que es más efectivo utilizar

contraseñas largas y únicas y modificarlas cuando exista sospecha de que fueron comprometidas, cuando haya ocurrido una filtración o después de un incidente de seguridad.

Así que la fórmula para mejorar nuestra seguridad digital es sencilla: una contraseña larga, diferente para cada servicio, un administrador de contraseñas cuando sea necesario y autenticación en dos pasos.

Y un último consejo: nunca compartas tus contraseñas por mensajes, correo electrónico o llamadas, aunque la persona que las solicite diga representar a un banco, una empresa o algún servicio que utilizas.

Cómo evitar estafas en Marketplace y compras por internet

Las compras por internet se han convertido en parte de la vida cotidiana gracias a la comodidad y rapidez que ofrecen plataformas digitales y aplicaciones de compraventa. Sin embargo, el crecimiento del comercio en línea también ha provocado un aumento en las estafas relacionadas con productos falsos, vendedores fraudulentos y pagos inseguros.

Uno de los errores más comunes entre los usuarios es confiar demasiado rápido en ofertas que parecen demasiado buenas para ser reales. Productos con precios exageradamente bajos suelen ser una señal de alerta, especialmente cuando el vendedor presiona para concretar el pago de inmediato.

En plataformas como Facebook Marketplace es importante revisar cuidadosamente el perfil del vendedor antes de realizar cualquier compra. La antigüedad de la cuenta, comentarios de otros usuarios, publicaciones previas y fotografías reales pueden ayudar a detectar perfiles sospechosos o recientemente creados.

Especialistas en seguridad digital recomiendan evitar depósitos por adelantado a personas desconocidas, sobre todo cuando no existe ninguna garantía de entrega. También es importante desconfiar si el vendedor insiste en continuar la conversación fuera de la plataforma o solicita pagos mediante métodos poco seguros.

Si la compra será presencial, lo ideal es acordar encuentros en lugares públicos, concurridos y seguros. Algunos usuarios incluso prefieren realizar intercambios en centros comerciales o puntos vigilados para reducir riesgos.

Otra recomendación importante es nunca compartir códigos de verificación, contraseñas, datos bancarios completos o información personal innecesaria. Muchos fraudes comienzan precisamente con intentos de robo de identidad o acceso a cuentas bancarias.

Además, es fundamental verificar fotografías y descripciones del producto. En algunos casos, los estafadores utilizan imágenes tomadas de otras publicaciones o sitios web para aparentar legitimidad.

Aunque comprar por internet puede ser una experiencia práctica y segura, mantener ciertas precauciones sigue siendo clave para evitar problemas y proteger tanto el dinero como la información personal.

ALEXA HERNANDEZ