El 19 de octubre de 1985, el trío noruego A-Ha alcanzó la primera posición del Billboard Hot 100 en Estados Unidos con su icónico sencillo Take On Me. La canción, caracterizada por un registro vocal agudo inconfundible y sintetizadores dinámicos, se convirtió en un fenómeno de ventas global impulsada de manera decisiva por una pieza audiovisual pionera en la historia de la televisión musical.
La trama del videoclip, dirigido por el realizador británicos Steve Barron, narra la historia de una joven que lee un cómic en una cafetería tradicional y descubre cómo las ilustraciones impresas cobran vida de forma repentina. Dentro de las páginas dibujadas a lápiz, la protagonista se encuentra con el vocalista del grupo, quien la transporta hacia un mundo de aventuras y persecuciones animadas, entrelazando la narrativa fantástica con actuaciones reales de la banda.
TAMBIÉN PUEDES LEER: La historia real de cómo a-ha luchó por ser una banda de rock
La innovación técnica del rotoscopio y la animación a lápiz
Para lograr aquel efecto visual que maravilló a la audiencia de MTV a mediados de los años ochenta, el equipo de producción empleó una técnica artesanal conocida como rotoscopio. Este proceso exigió que los animadores Michael Patterson y Candace Reckinger calcaran fotograma por fotograma las secuencias en vivo filmadas previamente con los músicos, requiriendo meses de trabajo minucioso para completar los miles de dibujos necesarios.
El resultado técnico fusionó con precisión milimétrica la acción real con el universo de los bocetos en blanco y negro, salpicados por trazos de lápiz y secuencias de acción trepidante que redefinieron los estándares de presupuesto y creatividad para los videos musicales de la época.
El impacto comercial definitivo y la vigencia del synth-pop
Tras una primera edición comercial discreta en el Reino Unido que pasó desapercibida, la insistencia del sello Warner Bros. y la creación del nuevo videoclip propiciaron un ascenso meteórico en las listas de popularidad norteamericanas. La melodía se afianzó rápidamente como un estandarte indiscutible del synth-pop y la nueva ola europea.
A décadas de su estreno en las pantallas internacionales, Take On Me continúa acumulando miles de millones de reproducciones digitales y se mantiene como un testimonio imperecedero de la innovación pop de los años ochenta. La combinación de una composición magistral con una propuesta visual revolucionaria consagró a A-Ha en la memoria colectiva de varias generaciones.