Recordando el ingenio y humor de David Bowie en su aniversario

Cada 8 de enero, el mundo celebra el nacimiento de David Bowie (1947-2016) recordando al innovador, al camaleón del rock, al artista que redefinió la música y la moda. Pero en el que habría sido su 79 cumpleaños, vale la pena celebrar una de sus facetas más humanas y, a menudo, eclipsada por su aura de genio: un agudo y constante sentido del humor.

Bowie, el hombre que cayó a la Tierra, el extraterrestre Ziggy Stardust, el solemne Duque Blanco, era en realidad una persona terrenal, encantadora y profundamente divertida. Su intelecto no solo se manifestaba en sus complejas composiciones, sino en su ingenio para reírse del mundo y, sobre todo, de sí mismo.

El maestro de la auto-parodia

Lejos de proteger celosamente su estatus de ícono, Bowie disfrutaba desmantelándolo. Su cameo en la película de comedia Zoolander (2001) es un ejemplo perfecto. Aparece de la nada, con una seriedad impecable, para actuar como juez en un duelo de pasarela entre dos modelos ridículos. No necesita decir un chiste; su mera presencia en un contexto tan absurdo, y la dignidad con la que lo asume, es una obra maestra de la comedia.

Aún más memorable es su aparición en la serie Extras de Ricky Gervais, donde, al piano, improvisa una canción humillante sobre el personaje de Gervais, llamándolo “pequeño hombre gordo y regordete” ante un bar lleno de gente. Es un momento de humor tan incómodo como brillante, que solo alguien con una confianza absoluta y sin miedo al ridículo podría lograr.

El entrevistado que siempre ganaba el juego

Bowie era famoso por ser un entrevistado difícil, no por ser grosero, sino por ser más inteligente y rápido que la mayoría de sus interlocutores. Constantemente jugaba con ellos, respondía preguntas serias con anécdotas absurdas o imitaciones perfectas de sus contemporáneos como Mick Jagger o Bruce Springsteen. Usaba el humor como un escudo y como una herramienta para conectar, rompiendo la barrera del “ícono intocable” para mostrar al hombre ingenioso que había detrás.

Este sentido del humor era la clave de su mística. Era la prueba de que, a pesar de las personalidades extraterrestres y la música de vanguardia, David Bowie siempre estuvo con los pies en la tierra, consciente de la absurdidad del estrellato. En su cumpleaños, recordar su risa y su ingenio es tan importante como escuchar sus discos, porque revela el retrato completo de un artista que no solo fue un genio, sino también un hombre que sabía cómo no tomarse a sí mismo demasiado en serio.

La hilarante respuesta de Elton John a los fans que lo llamaron “sucio”

Sir Elton John, el legendario “Rocket Man”, ha demostrado una vez más su increíble sentido del humor al responder directamente a los fans que criticaron la limpieza de su horno. En una divertida serie de videos, el músico de 78 años se defendió de las acusaciones de tener una casa “sucia” de la manera más glamorosa posible.

La “controversia” comenzó hace unas semanas, cuando Elton publicó un video en el que bromeaba sobre cómo su propia canción, “Step into Christmas”, lo estaba volviendo loco. Sin embargo, los fans más observadores se fijaron en un detalle del fondo: la puerta de su horno, que según ellos, se veía sucia.

“¡No soy una Persona Sucia!”

Ante la inesperada ola de comentarios, el ícono del pop decidió tomar el asunto en sus propias manos… enguantadas. En un nuevo video, Elton se dirigió a la cámara con una refutación hilarante.

“Hola a todos, soy Elton John”, comenzó. “Hace un par de semanas, hice unos videos en esta cocina y obtuve una respuesta increíble, lo que me sorprendió bastante. Pero mucha de esa respuesta fue un poco negativa sobre lo sucio que estaba mi horno”, explicó.

“Y les puedo asegurar, no tengo nada sucio en esta casa. ¡Nunca he tenido nada sucio! ¡No soy una persona sucia!“, exclamó con humor.

Una Limpieza con Glamour

Para demostrar su punto, Elton apareció luciendo un par de guantes de goma de color rosa brillante, adornados con plumas, y anunció que iba a redimirse.

En un video secuela, con la simple leyenda “No crean que sus comentarios pasan desapercibidos”, se ve al músico rociando limpiador en la puerta del horno y fregándola enérgicamente.

Antes de cerrar la puerta de golpe, declaró triunfalmente: “Miren, tengo la ventana de horno más limpia de Windsor”.

La divertida respuesta de Sir Elton no solo silenció a los críticos de su limpieza, sino que demostró una vez más su capacidad para conectar con sus seguidores con autenticidad, humor y, por supuesto, un toque de su inconfundible estilo.