Canciones que Stevie Nicks grabó con otras leyendas y quizás no sabías

Stevie Nicks consolidó su estatus como la primera mujer en ingresar dos veces al Salón de la Fama del Rock & Roll por su labor con Fleetwood Mac y su trayectoria solista. La cantante estadounidense alcanzó el primer puesto de las listas con su álbum debut Bella Donna en 1981, iniciando una serie de éxitos comerciales constantes. La música representa para Nicks una herramienta de resiliencia emocional, según declaraciones ofrecidas a la revista The New Yorker en el año 2022 sobre su proceso creativo. 

El catálogo de Nicks se extiende significativamente a través de participaciones especiales en proyectos de otros artistas de renombre internacional. Estas colaboraciones de estudio demuestran su versatilidad vocal y su capacidad para integrarse en diversos géneros musicales fuera de su agrupación principal. Desde el rock clásico hasta el blues, la intérprete aportó su timbre a grabaciones que definieron la programación de las estaciones de radio durante décadas.

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Encuentros en el estudio con Warren Zevon y Kenny Loggins 

En 1976, Nicks participó en el segundo álbum solista de Warren Zevon, material producido por Jackson Browne donde aportó coros para las canciones Mohammed’s Radio y Join Me in L.A. Durante este periodo, Nicks compartió residencia en Los Ángeles con Zevon y Lindsey Buckingham, conformando un núcleo de talento creativo. La presencia de la cantante en este disco ayudó a cimentar el sonido del rock californiano que dominó la industria a mediados de los años setenta. 

Dos años después, la colaboración con Kenny Loggins en el tema Whenever I Call You ‘Friend’ se convirtió en un éxito masivo al alcanzar la quinta posición del Billboard Hot 100. Loggins reconoció en el documental Yacht Rock: A Dockumentary que el dueto con Nicks fue fundamental para el lanzamiento exitoso de su carrera como solista. La pista incluida en el álbum Nightwatch permanece como uno de los momentos más destacados de la radio pop de finales de esa década. 

Colaboraciones con figuras del blues y el rock alternativo 

La versatilidad de Nicks la llevó a grabar junto a B.B. King en 1988 para la canción Can’t Get Enough, perteneciente al álbum King of the Blues: 1989. En esta sesión de estudio también participó Mick Fleetwood, logrando una conjunción de estilos que derivó en una nominación al premio Grammy. Este proyecto evidenció la capacidad de la vocalista para adaptar su estilo a las estructuras rítmicas del blues contemporáneo sin perder su esencia artística. 

En décadas posteriores, Nicks mantuvo su vigencia colaborando con Robin Zander de Cheap Trick en 1993 y con Sheryl Crow en el álbum C’mon, C’mon de 2002. En el disco de Crow, Nicks participó en los coros del tema homónimo y en la canción Diamond Road, reafirmando su influencia en nuevas generaciones de músicos. La trayectoria de la intérprete se mantiene ligada a estas alianzas, demostrando que su impacto sonoro trasciende las fronteras de Fleetwood Mac. 

Sting: Un repaso a sus duetos y colaboraciones más memorables

Sting siempre ha sido un alma musicalmente inquieta. Incluso durante su tiempo como el cerebro de The Police, su curiosidad lo llevó a explorar sonidos más allá del rock, el reggae y el new wave. A lo largo de una carrera de casi cinco décadas, ha demostrado ser uno de los colaboradores más versátiles y prestigiosos de la música, saltando con elegancia entre el jazz, el country, el pop y los ritmos del mundo.

Su voz distintiva y su sofisticada sensibilidad musical lo han convertido en el compañero ideal para una lista ecléctica de leyendas. Ya sea prestando su bajo, su voz o su pluma, estas son algunas de las colaboraciones que definen a Sting como un artista sin fronteras.

“Money for Nothing” con Dire Straits (1985)

Quizás su colaboración más icónica y reconocible al instante. Sting se encontraba de vacaciones en Montserrat cuando Dire Straits estaba grabando su álbum Brothers in Arms. De visita en el estudio, Mark Knopfler le pidió que cantara los coros de una nueva canción. El resultado fue el inolvidable lamento “I want my MTV”, cantado sobre la melodía de “Don’t Stand So Close to Me”. Sting nunca pidió créditos de coautoría, pero la compañía discográfica insistió, convirtiendo esta colaboración espontánea en un hito de los 80.

“All for Love” con Bryan Adams y Rod Stewart (1993)

La tormenta perfecta de las baladas de poder de los 90. Reunir a tres de las voces más reconocibles del rock para la banda sonora de la película Los Tres Mosqueteros fue un golpe de genialidad. La canción, un himno de camaradería y romance, se convirtió en un éxito mundial número uno, demostrando que la química entre estos tres titanes era innegable.

El Jazz y el Soul: Un Terreno Natural

Sting siempre ha sido un bajista de jazz en el cuerpo de una estrella de rock. En 1987, se unió al legendario arreglista Gil Evans para un concierto en Perugia, Italia, donde reinterpretaron canciones de Jimi Hendrix. Esta colaboración, aunque menos conocida, es una de las favoritas de los puristas de la música y demostró su profundo respeto por el jazz. En el ámbito del soul, su dueto con Mary J. Blige en “Whenever I Say Your Name” (2003) no solo fue un éxito, sino que les valió a ambos un premio Grammy.

Explorando las Raíces: Country y Ritmos del Mundo

La versatilidad de Sting no conoce límites. En 1993, sorprendió a muchos al unirse a la leyenda del country Vince Gill en los CMA Awards para una memorable interpretación de “I’m So Lonesome I Could Cry”. Más recientemente, su álbum colaborativo ‘44/876’ (2018) con el ícono del reggae Shaggy fue una celebración de los ritmos jamaicanos que tanto influyeron en The Police. El proyecto fue tan bien recibido que ganó el Grammy al Mejor Álbum de Reggae.

El Respeto de los Grandes: De Pavarotti a Herbie Hancock

Ser invitado a colaborar con los más grandes es la máxima señal de respeto. Sting cantó con Luciano Pavarotti en sus conciertos benéficos “Pavarotti & Friends” y se unió al pianista de jazz Herbie Hancock en su aclamado álbum Possibilities (2005) para una versión de “Sister Moon”. Estas colaboraciones demuestran que, más allá de ser una estrella del pop-rock, Sting es, ante todo, un músico respetado por los maestros de todos los géneros.