El 30 de octubre de 2001, la industria musical mundial asistió a un lanzamiento monumental pero envuelto en tensiones. El décimo y último álbum de estudio que Michael Jackson publicó en vida, titulado Invincible, vio la luz a través del sello Epic Records tras un prolongado proceso de gestación que se extendió por varios años.
Con un costo de producción estimado en 30 millones de dólares, la placa discográfica se posicionó como una de las más caras de la historia de la música. Compuesto por 16 canciones distribuidas a lo largo de 77 minutos, el material combinó ritmos de R&B, pop y soul contemporáneo, incluyendo sencillos de gran pegada como You Rock My World y Cry, además de colaboraciones de lujo y temas de corte personal como You Are My Life, escrito especialmente para sus hijos Prince y Paris.
En su debut, el álbum alcanzó la primera posición del Billboard 200 en Estados Unidos y lideró los conteos de popularidad en más de una decena de países. Sin embargo, a pesar de estrenarse con cifras de ventas iniciales muy sólidas, el proyecto comenzó a fracturarse debido a crecientes desencuentros creativos y financieros con los distribuidores.
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La guerra abierta contra Sony y Tommy Mottola
Menos de un año después del lanzamiento de Invincible, la relación entre el autodenominado Rey del Pop y su discográfica colapsó de manera pública. En julio de 2002, respaldado por el activista Al Sharpton en Harlem, Nueva York, Michael Jackson acusó abiertamente a Sony y a su entonces presidente, Tommy Mottola, de sabotear la promoción del álbum y retener sus finanzas, calificando al ejecutivo de “diablo” y denunciando supuestas prácticas de explotación contra los artistas afroamericanos dentro de la industria.
Las acusaciones desataron un vendaval mediático. Tanto Sony como Mottola negaron categóricamente los señalamientos de racismo y boicot, calificando las declaraciones del cantante como declaraciones “ridículas, rencorosas y hirientes” motivadas por la búsqueda constante de atención pública.
La respuesta de la discográfica: la falta de una gira promocional
Por su parte, la compañía de entretenimiento contraatacó argumentando que el estancamiento comercial del disco respondía directamente a la negativa de Michael Jackson de embarcarse en una gira de conciertos para promocionar el material en directo. Fuentes de la industria señalaron en su momento que, mientras Sony invirtió un estimado de 25 millones de dólares en marketing, la ausencia del artista sobre los escenarios mermó drásticamente el potencial de ventas a largo plazo.
A pesar de las críticas mixtas de la prensa especializada y de los amargos roces corporativos que terminaron por congelar su contrato, Jackson mantuvo siempre una profunda debilidad por su obra póstuma. En diversas entrevistas concedidas en la época, el intérprete llegó a afirmar con convicción: “Invincible es tan bueno o mejor que Thriller, en mi más sincera y humilde opinión”.