En el verano de 1982, el productor discográfico Quincy Jones contactó telefónicamente a Eddie Van Halen para invitarlo a colaborar en el álbum Thriller de Michael Jackson. Al atender la llamada, el guitarrista creyó que se trataba de una broma pesada de un desconocido e insultó al interlocutor en dos ocasiones antes de que Jones lograra acreditar su identidad formal ante la bocina.
Aprovechando que sus compañeros de banda se encontraban fuera de Los Ángeles, Van Halen aceptó acudir a las sesiones sin consultar al vocalista David Lee Roth, quien mantenía una estricta política interna contra las colaboraciones individuales externas. El músico asistió a los estudios con su ingeniero de confianza, Donn Landee, para revisar la pista base de “Beat It”.
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Modificación de la cinta original y la respuesta de Michael Jackson
Tras escuchar la maqueta preliminar con los arreglos de Steve Lukather y Jeff Porcaro, Van Halen solicitó autorización para reestructurar la sección intermedia donde debía ingresar la guitarra. Junto a Landee, cortó y empalmó físicamente la cinta analógica para alterar la progresión armónica y abrir espacio a un pasaje solista de mayor extensión técnica.
Al llegar al estudio, Jackson escuchó las modificaciones introducidas a la mezcla y aprobó de inmediato los cambios estructurales, agradeciendo la iniciativa del instrumentista por elevar la dinámica del tema. En apenas veinte minutos, el guitarrista grabó dos tomas improvisadas con su Frankenstrat, provocando incluso que uno de los monitores de audio del estudio comenzara a emitir humo por la sobrecarga.
Ausencia de pago y el impacto global en Billboard
A pesar del potencial comercial del lanzamiento, Van Halen declinó recibir pagos de honorarios o regalías por su participación, aceptando únicamente dos cajas de cerveza y una mención de agradecimiento informal. El guitarrista argumentó que consideraba la grabación como un simple favor entre colegas, buscando además evitar disputas contractuales con su propio sello discográfico, Warner Bros. Records.
Lanzada en febrero de 1983 como tercer corte de Thriller, “Beat It” escaló hasta la primera posición del Billboard Hot 100 y obtuvo dos premios Grammy, consolidando el cruce entre el público del rock de radio y el pop bailable. Cuatro décadas después de aquella sesión en California, la pista permanece como una de las intervenciones solistas más reproducidas y estudiadas en la historia de la música grabada.