En octubre de 1965, la balada “Yesterday” de The Beatles alcanzó el primer lugar en el listado Billboard Hot 100 de Estados Unidos, posición en la que permaneció durante cuatro semanas consecutivas. La melodía surgió en la mente de Paul McCartney durante un sueño en la residencia de la familia Asher en Londres, quien utilizó la letra provisional “Scrambled Eggs” mientras corroboraba que no se tratara de una composición ajena preexistente.
Durante más de un año, McCartney mostró la estructura de acordes a diversos músicos y al productor George Martin para confirmar su originalidad. La letra definitiva fue completada durante unas vacaciones en Portugal en mayo de 1965, estructurando una reflexión sobre la pérdida y el arrepentimiento que contrastaba con las canciones de rock and roll del catálogo temprano del cuarteto.
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La sesión sin la banda y el arreglo de cuarteto de cuerdas
La grabación se realizó el 14 de junio de 1965 en los estudios de Abbey Road, marcando la primera ocasión en que un solo integrante de The Beatles grabó una pista oficial. Con John Lennon, George Harrison y Ringo Starr ausentes de la instrumentación, McCartney registró su voz y una guitarra acústica Epiphone Texan, complementadas por un cuarteto de cuerdas clásico sugerido y arreglado por George Martin.
La naturaleza acústica de la pieza generó reticencias inmediatas dentro del conjunto británico, cuyos miembros consideraron que una balada de cámara no correspondía a su imagen pública. Por este motivo, la banda vetó su lanzamiento como sencillo comercial en el Reino Unido, incluyéndola únicamente como corte secundario en la cara B del álbum Help!, editado en agosto de 1965.
El lanzamiento de Capitol Records y el récord de versiones
La filial estadounidense Capitol Records desatendió las reservas del grupo y publicó el tema como sencillo en septiembre de 1965 con “Act Naturally” en el lado B. El corte ascendió rápidamente en las estaciones de radio norteamericanas, desplazando a las producciones de pop bailable y despachando más de un millón de copias en sus primeras cinco semanas de circulación.
A seis décadas de su llegada a la cima de Billboard, la obra figura en el Libro Guinness de los Récords como una de las composiciones con mayor número de versiones grabadas en la historia, superando las dos mil doscientas interpretaciones. La decisión de McCartney de prescindir de la instrumentación eléctrica abrió el camino para la experimentación orquestal de The Beatles en sus álbumes posteriores.